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Cifran en un 33% la mortalidad por COVID-19 en pacientes con leucemia aguda linfoblástica

Un análisis cifra en un 33% la mortalidad por COVID-19 en pacientes con leucemia aguda linfoblástica (LAL) durante la primera oleada, según estudio presentado por el Grupo de Leucemia Aguda Linfoblástica del Programa Española de Tratamientos en Hematología (LAL-PETHEMA) en la 48ª Reunión Anual del Programa Español de Tratamientos en Hematología (PETHEMA).

Con motivo de la primera oleada del coronavirus, este grupo elaboró unas recomendaciones para el tratamiento de la LAL en tiempos de pandemia y analizó a 28 pacientes con COVID-19 en tratamiento de la LAL. “Su requerimiento en UCI fue frecuente(25%) y su mortalidad elevada (33%)”, afirma José María Ribera, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Instituto Catalán de Oncología (ICO)-Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona), quien lidera este grupo.

También en el encuentro se ha hablado de la indicación de rituximab, en este sentido se ha señalado que es muy clara en las LAL de línea B madura y hay evidencias claras de que es útil en la LAL de precursores B que expresen CD20. Otros anticuerpos monoclonales anti CD20, como ofatumumab u obinutuzumab, han sido 2 escasamente investigados y/o los datos de que se dispone no indican una eficacia claramente superior a la de rituximab.

Los anti CD22 más eficaces son los inmunoconjugados y, concretamente, el inotuzumab, que está indicado en el tratamiento de las LAL del adulto refractarias o en recaída y hay evidencias de que también es eficaz en las LAL infantiles refractarias o en recaída.

Por su parte, el anti CD19 mejor posicionado es blinatumomab, que también está indicado en las LAL sin cromosoma Filadelfia, recaídas o refractarias, en niños y adultos, y en LAL en remisión completa, pero con enfermedad residual positiva.

El hecho de que las células CAR-T todavía no estén aprobadas para tratar la LAL del adulto se debe a que la toxicidad fue significativamente mayor en este grupo de población y se están buscando constructos y formas de administración menos tóxicas e igualmente eficaces.

Ya se dispone de diversos estudios: unos que emplean CAR-T con menor afinidad para el antígeno CD19 y otros que administran los CAR-T de forma fraccionada. Con todo esto, “se estima que podremos disponer de CAR-T aprobados para LAL del adulto en uno o dos años”, afirma el experto.

Por otro lado, señalan, “las experiencias con CAR-T CD19 académicos han demostrado una buena aplicabilidad y eficacia en los adultos, sobre todo si las células CAR-T se administran de forma fraccionada”.

Con respecto a los ensayos clínicos, es de destacar el estudio PONALFIL, cuyos resultados a corto plazo “son excelentes, con una probabilidad de supervivencia libre de evento del 91% a los dos años”, explica el doctor Ribera.

Hace falta algo más de seguimiento y está prevista una comparación con pacientes de similares características tratados de la misma forma, pero con imatinib en lugar de con ponatinib.

También “estamos ultimando nuestra entrada en un estudio multicéntrico europeo para pacientes de edad avanzada con LAL con cromosoma Filadelfia en el que se comparan de forma aleatorizada tres opciones de tratamiento: imatinib y quimioterapia; ponatinib y quimioterapia; y ponatinib y blinatumomab”, afirma. Además, participaran en diversos ensayos clínicos, como el que evalúa blinatumomab subcutáneo o blinatumomab asociado a inhibidores de checkpoint.

Para la LAL T y el linfoma linfoblástico T, hay en fase muy avanzada de implementación un ensayo fase I con un nuevo inhibidor de NOTCH1 en pacientes recaídos o con enfermedad refractaria. Y en algunos centros pediátricos también hay activo un ensayo clínico con daratumumab para pacientes con LAL T hasta los 25 años.

Por otro lado, hay diversos estudios biológicos en marcha vinculados a estudios clínicos concretos. Destacan los de secuenciación de nueva generación para LAL de precursores B y LAL T, los de caracterización del fenotipo Ph-like o los de impacto pronóstico de deleciones/mutaciones de genes implicados en el desarrollo tanto de las LAL de precursores B como de la LAL-T.

Por otra parte, “hemos podido definir factores pronósticos biológicos a partir de análisis de nuestros propios datos, para incluirlos en el estudio clínico prospectivo LAL2019, actualmente en marcha. Todos estos estudios están en fase de recogida y análisis de datos, y alguno ya ha sido motivo de publicación.

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