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Los españoles somos los europeos que más dinero destinamos a las Navidades. Frente a la austeridad del resto del año, regalos, compras, ocio, comidas y cenas de Navidad, o despedir el año en Madrid en un buen bar con discoteca, hacen de este periodo el momento para olvidar la cotidianeidad del resto del año.

Probablemente cuando en septiembre el ayuntamiento de Vigo desplegó, a falta de 104 días para el 25 de diciembre, las luces navideñas, muchos ciudadanos se echaron unas risas a cuenta de tan enorme previsión. Pero, en el fondo, a ritmo del estribillo del clásico de Raffaella Carrá, “fiesta, qué fantástica la fiesta”, absolutamente a todos nos entra ese gusanillo de alegría que nos masajea el estómago cuando se acerca finales de año, que asociamos con ocio, comidas, cenas, tomar unas copas, locales para realizar eventos privados o profesionales, y bares con discotecas especialmente en Madrid y Barcelona, que para eso son las dos grandes urbes del país.

No cabe duda de que esa iniciativa de intentar emular el impacto anual de la iluminación navideña de Nueva York o Tokio, sólo deja en evidencia el deseo, quasi ansiedad, de que llegue el periodo más entrañable y delicioso de cada año.

Si bien es cierto que España no ha ganado este año el Mundial de fútbol, que LaLiga se ha quedado sin una de sus grandes estrellas, que el brexit está a la vuelta de la esquina o que los amantes de la Fórmula 1 ya no podrán seguir las hazañas y desventuras de Fernando Alonso, las Navidades ya están en la parrilla de salida de nuestro ocio, mejores deseos, reuniones familiares y suculentos platos tradicionales y de calidad como nos ofrece el restaurante Sal Gorda, maridados con la compañía de viejos amigos y compañeros de trabajo.

Para qué nos vamos a engañar, las Navidades son el período del año en que gastar es un placer. Duraste el resto de meses, quien más y quien menos mantiene su política íntima de austeridad para llegar a final de mes y poderse dar un capricho de vez en cuando.

Pero las Navidades son otra cosa. Se nos rompe el bolsillo, pero de manera consciente. Consumimos porque nos apetece y disfrutamos de cada euro que dedicamos a regalos, divertirnos o comer y cenar.

Está claro que a los españoles nos gusta la Navidad. Según un estudio de Deloitte, cada españolito dedica 633 euros a disfrutar de este periodo, de los cuales 252 son para regalos, 195 para gastronomía de cuidada carta y exquisitos cócteles como en Max Madrid, 80 para ocio y 106 para viajes.

Los que más degustamos la Navidad

Los españoles somos de lejos los europeos que más disfrutamos de la Navidad y aunque en algunos casos nuestra renta per cápita sea menor que la de otros países, dedicamos más dinero a saborear este periodo navideño que alemanes, británicos, holandeses o belgas y, en general, que casi todos los europeos.

Nos encanta la Navidad y gastamos porque queremos compartir tiempo, momentos y experiencias con nuestros seres queridos, amigos y compañeros de trabajo. De hecho, según las conclusiones de Deloitte, el principal argumento que avala nuestra pasión navideña es que queremos disfrutar de la Navidad y olvidar nuestros problemas cotidianos.

¿Y cuándo gastamos?. Esta consultora sostiene que a pesar de que la primera quincena del mes de diciembre se mantiene como el período de mayor actividad para realizar las compras navideñas, el mes de noviembre sigue consolidándose como uno de los preferidos por los españoles para comprar.

Así, más del 30% de las compras para estas Navidades las realizaremos a cabo en noviembre, aprovechando los grandes descuentos y promociones que hacen las marcas con motivo del Black Friday.

Respecto a cómo compramos, seguimos siendo bastante tradicionales. Pese a que 1 de cada 4 euros del presupuesto destinado para las compras navideñas lo gastaremos a través de canales online, nos gusta ir personalmente a la tienda y disfrutar también de ese momento de comprar un regalo a un amigo o ser querido.

El momento más esperado

Pero además de comprar regalos, si algo nos gusta a los españoles es quedar con los amigos o los compañeros del trabajo e ir a tomar unas cañas, unas copas y degustar un buen plato nacional o internacional como en Serrano 100. Si está leyendo este artículo dese prisa si quiere reservar un restaurante para diciembre porque lo más probable es que la agenda esté ya casi cubierta.

Aunque ambas son buenas opciones para cohesionar los grupos de trabajo y potenciar las relaciones de amistad entre los compañeros, tanto comidas como cenas coinciden en que son grandes alternativas para desengrasar el año laboral.

En los últimos años las empresas están optando más por las cenas, ya que suelen ser más desenfadadas y dan pie a prolongar la cita con unas copas y unos bailes, y, por ende, conocer a los compañeros en un ámbito más relajado y convertir la noche en un evento inolvidable después de haber saboreado una cocina con un punto innovador como en María La Lía.

Las reservas online, al alza

No obstante, si algo se observa en la evolución interanual es el crecimiento exponencial de las reservas online para nuestro ocio y, en general, para el resto del año.

Según un estudio de la escuela de negocios ISDI y la consultora Ipsos, Internet ya supone el 30% de las reservas de restaurantes, de las cuales 1 de cada 2 se hace a través del móvil.

Para qué nos vamos hacer trampas al solitario, disfrutar de las creaciones de un prestigioso chef y de un club con piano en Cambridge Soho Club es un momento que esperamos con anhelo porque nos sirve de expansión y distensión a tantas y tantas horas de trabajo echadas en nuestras empresas a lo largo de año.

Las discos no pasan de moda

Veladas en las que la mayor relajación llega cuando nos echamos unos bailes en los mejores bares con discoteca, donde, por qué no, pasar la noche de nuestras vida, rejuvenecer al son de los mejores ritmos y géneros musicales y danzar hasta altas horas de la madrugada para hacer esos selfies que inmortalicen unas Navidades especiales.

Bares de copas con discoteca que rezuman empatía y buen rollo con los clientes, donde te sientes como en casa pues, al fin y al cabo, a quién no le gusta trasnochar con los colegas.

Lo que seguramente no sabrán es que echarse unas risas, tomar unas cosas, bailar en la disco y compartir un buen menú con los compañeros de curro también se puede enfocar como una estrategia empresarial.

Un enfoque empresarial

La técnica se llama Team Building y, según Ester Ribas, del IEB School, se trata de organizar actividades para fomentar el trabajo en equipo y la cohesión entre los trabajadores con el objetivo de mejorar la comunicación entre ellos y la relación con la empresa.

“Normalmente, estas actividades se organizan fuera del horario laboral y sirven para compartir jornadas de ocio y tiempo libre con los compañeros, así como fomentar el trabajo en equipo y mejorar la comunicación interna de la empresa”, explica Ribas.

Actividades como potenciar el espíritu navideño, a través de comidas y cenas de Navidad, decorar la empresa para que sea un sitio alegre y bonito en este periodo, organizar jornadas familiares en la empresa, incluyendo a los hijos de los empleados, o hacer subastas solidarias de juguetes para entidades sociales.

Sea como fuere, la Navidad provoca en los españoles una pasión y un éxtasis en el gasto de diversión, compras, regalos, ocio y comidas y cenas de Navidad. Bendito derroche cuando se hace con placer, para disfrutar y olvidar la cotidianeidad del resto del año. Feliz Navidad, buen provecho y mejor baile.