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El tan ansiado cambio en el paradigma económico está a las puertas, ya es imparable y quien no esté informado de lo que ha de llegar quedará irremediablemente atrapado en el pasado, lo que supondrá una pérdida en el nivel adquisitivo y la imposibilidad de participar activamente en los mecanismos económicos del futuro.

La inestabilidad de las economías, la inseguridad y los costes abusivos sobre el mantenimiento del dinero están obligando a los usuarios y consumidores a buscar alternativas que eviten estos excesos y la incertidumbre constante.

Con la llegada de la criptoeconomía, es decir, el uso de incentivos y elementos criptográficos para rediseñar los mecanismos económicos, adaptando las herramientas tecnológicas para el desarrollo de las economías, el futuro da paso a un nuevo de sistema donde la seguridad tiene un valor principal.

La criptoeconomía es una subárea de la criptografía aplicada donde se combina la teoría económica con la teoría de juegos, y se puede observar en la práctica con las tecnologías del blockchain y en monedas digitales, como el Bitcoin, el Ethereum, el Zcash…

Por tanto, para encabezar esta revolución y ser los más preparados para el futuro de la economía que está llegando, realizar un curso blockchain y posteriormente especializarse con un master blockchain o un master Ethereum es tener en las manos la respuesta a la necesidad de los cambios en los medios de intercambio de capital, de pago habituales, gracias a la combinación de tecnologías de pago seguros P2P, estructuras criptográficas y sistemas de incentivos.

Entender la criptoeconomía

Como hemos comentado, el diseño del bitcoin y de las demás monedas digitales son ejemplos de criptoeconomía, el cual a su vez se basa en tecnología de blockchain, que combina criptografía, teoría de redes, ciencias de la computación y teoría económica para ofrecer nuevas herramientas tecnológicas que ya están cambiando el mundo.

Para el buen funcionamiento de este tipo de economía virtual, es necesario que dos usuarios en la red de Bitcoin que no se conocen puedan llegar a un consenso sobre la veracidad del blockchain o, lo que es lo mismo, del registro de todas las transacciones de la red, y esto se logra al utilizar los denominados incentivos económicos y las técnicas criptográficas.

Efectivamente, la ventaja de este juego está en el diseño del bitcoin basado en los incentivos y las penalizaciones. Por un lado, los incentivos económicos son usados para captar y atraer a los mineros, que son los que soportan y verifican la red, contribuyendo a su sustentabilidad con poder de cómputo y electricidad, creando nuevos bloques. Por este trabajo reciben en pago fracciones de Bitcoin.

Por su parte, el funcionamiento de las penalizaciones de la red Bitcoin tiene un diseño diferente, y es que para tener el control de la red es necesario tener el mínimo del 51 %, que lo que comúnmente se llama 51% Attack. Esta cantidad permitiría al atacante censurar o modificar transacciones del blockchain, pero llegar a tener este control de la red (Hashpower) es más caro que los beneficios que se conseguirían.

Este coste se divide en dos vertientes, por un lado, el hardware que se necesita para replicar el llamado hasheo y, el segundo, el tremendo coste de la electricidad que se hace necesaria para mantener activo el hardware que replicará el hasheo.

Valga como ejemplo el coste para asaltar el protocolo de seguridad del pasado año 2017, coste que cada año aumenta al crecer la dificultad de la red. Fue una cifra de alrededor de 2 billones de dólares solo para costear el hardware necesario, a lo que habría que sumar los 3,5 millones de dólares en electricidad cada día mientras se efectuara este tipo de ataque.

La necesidad de tan alto capital para un asalto a la red nos confirma la seguridad, y el tremendo poder que tienen los incentivos y las penalizaciones para la creación de este tipo de mecanismo económico, demostrando a su vez que si no existiera un incentivo económico para el grupo de mineros que crea los bloques, esta red no tendría el poder de consenso que se necesita para ser confiable.

La divisa digital, dinero virtual o criptomoneda tiene enormes ventajas para sus usuarios. Su utilidad es la misma que la de las monedas físicas habituales, es decir, sirven igualmente para comprar bienes y servicios, pero solo se permiten los intercambios dentro de internet. Entre sus beneficios está la imposibilidad de que los estados puedan retener o quitar ninguna cantidad, pues este dinero pertenece exclusivamente a su propietario y ningún estado o gobierno tiene capacidad de intervención sobre él.

Por otro lado, al ser un dinero digital, es decir, que no es físico, no necesita ser almacenado en ninguna entidad bancaria, por lo que también se escapa a este control, con lo que las tasas, comisiones y demás abusos bancarios no tienen razón de ser sobre este dinero.