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Con la llegada de las bajas temperaturas a la Península, las infecciones y enfermedades respiratorias se disparan. Los más vulnerables son los niños y ancianos, pues las defensas de estos colectivos son más bajas que las de los adultos. Proteger a los niños de las bacterias es responsabilidad de los progenitores. Por su parte, los ancianos deben extremar las precauciones y vacunarse cuanto antes con el fin de evitar males mayores.

Las afecciones más corrientes durante el invierno

El frío, el viento o los cambios de temperatura al entrar en establecimientos y transporte público acaban teniendo repercusiones en el cuerpo. Por ello, todo el mundo sufre algún resfriado a lo largo del año. La tos, los estornudos o el malestar en general son algunos de sus efectos. Pero, si no se trata de manera adecuada, el resfriado puede derivar en afecciones graves. Por ello, los mayores y los niños tienen que acudir al médico ante los primeros síntomas.

En el caso de que estos sean más graves, es posible que nos encontremos ante una gripe. El causante de la gripe es un virus que produce un profundo malestar, fiebre alta o dolores de garganta, entre otros. Pedir cita en el médico en caso de gripe es imprescindible, pues de no tratarse puede derivar en hospitalización.

Faringitis y bronquitis surgen como consecuecnia de la inflamación de la faringe y los bronquios respectivamente. Para poder combatirlos, es necesario el uso de medicamentos y el reposo absoluto. En el caso de neumonía, nos encontramos ante una enfermedad grave que requiere una radiografía de tórax y el uso de antibióticos.

Además de virus, bacterias o los cambios de temperatura, existen otros elementos que tienen un gran impacto sobre niños y ancianos. Así, estos son más vulnerables ante el aumento de los índices de contaminación. De igual modo, aunque no tiene que ver con el frío, también hay que tener en cuenta las diversas atenciones que merecen los niños en otras actividades, como el uso de tablets o teléfonos móviles.

Cuidados para atajar las infecciones

Con el fin de evitar infecciones y enfermedades respiratorias, existen una serie de medidas preventivas que se pueden tomar. La vacunación es muy importante en el caso de ancianos y niños, pues previene ciertas enfermedades y reduce la mortalidad. El tabaco afecta a las vías respiratorias, por lo que el primer consejo de los médicos para las personas mayores es no fumar.

Las medidas recomendadas también van enfocadas al hogar. En este sentido, es importante mantener un clima limpio, ventilado y, por lo tanto, libre de humo. Por ello, si alguno de los progenitores fuma, proteger al menor es la prioridad. Además, hay que enseñar a los más pequeños a lavarse las manos de manera constante, ya que en el transporte público se encuentran bacterias que pueden ser perjudiciales.

Debemos controlar el buen funcionamiento de los artefactos del hogar y, por supuesto, acudir al médico ante cualquier imprevisto. Además, los remedios sin receta y la automedicación a la que se recurre de manera constante pueden dar lugar a intoxicaciones, empeorando de este modo la posible solución de la enfermedad.