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Un buen descanso será la clave para reponer nuestra energía, y al despertar, comenzar renovados una nueva jornada. Esto puede verse particularmente afectado en verano, ya que el calor muchas veces presenta dificultades. Por esto, hay algunos consejos que quizás te vengan bien para asegurar unas horas de sueño de calidad. 

Tener un buen descanso es una de las garantías para mantener una buena salud. Encontrarnos cómodos y reponer la energía gastada a lo largo de nuestro día a día es algo realmente importante, que muchas veces podemos llegar a pasar por alto. 

Un buen sueño regula nuestra actividad cerebral, equilibra el funcionamiento de nuestro organismo, mejora la memoria y ayuda a reducir la posibilidad de enfermedades cardiovasculares. Dormimos un tercio de nuestra vida, es decir que, para el momento en el que tengamos noventa años, habremos dormido treinta de ellos.

En verano, puede llegar a ser difícil para algunas personas descansar apropiadamente. Es cierto que el calor es particularmente molesto y puede llegar a ser un obstáculo a la hora de dormir. Por eso, hay aspectos que puedes tener en cuenta para asegurar que tus noches de verano sean efectivamente reparadoras. 

Encontrar el mejor colchón

Así como el soporte que compone la cama, un buen colchón es elemental para que nuestro descanso se vea enriquecido. La posición en la que nuestro cuerpo se encuentra mientras dormimos tendrá mucho que ver con cómo nos despertemos. Nuestra espalda sostiene todo nuestro cuerpo, es la estructura vital. 

Muchas veces, cuando tendemos a sostenernos en una mala postura o encorvados, podemos terminar sintiendo intensos dolores de espalda, de cuello, o incluso migrañas. Lo mismo sucede si dormimos en una mala postura, con una almohada que no sostiene nuestro cuello de la mejor manera o con un colchón demasiado blando o demasiado duro. 

Por eso, tendrás que contemplar sus características esenciales; su consistencia, su armado, su textura. Aunque parezca una estructura simple, un colchón esconde dentro de sí un complejo armado de componentes, de los cuales si faltara uno, ya no sería lo mismo. Todos ellos aportan a su confort y durabilidad, porque así como debe ser cómodo, también es importante que pueda durar en el tiempo, al menos cinco años. 

En verano, los componentes son particularmente importantes. Deberás usar un colchón de un material fresco y que no sea demasiado blando ni envolvente; para ello es útil informarse antes sobre las recomendaciones del mejor colchón para tus medidas y forma de dormir. 

Hay múltiples tipos de colchones en el mercado, clasificados según sus tamaños, por el o los materiales de los que están hechos y por su firmeza. Y es que, aunque sí puedes seguir un estándar, cada tipo de colchón está hecho para adaptarse a las necesidades de cada persona

Los colchones de muelles ensacados, por ejemplo, podrían ser una opción buena para aquellos con menos resistencia al calor, ya que por su armazón facilita la circulación del aire. Para prevenir o combatir las alergias propias del verano, con un colchón de látex te asegurarás de que los ácaros no puedan anidar en tu lugar de descanso.

La ropa de cama también importa en verano

Aunque disfrutes de estirarte sobre la cama sin ningún abrigo y creas que la ropa de cama no importa, en realidad ésta también juega un papel crucial a la hora de garantizar un buen descanso. La calidad de la tela de las sábanas o el tipo de tela, serán algunos de los aspectos a contemplar. 

Como mencionamos antes, el verano puede ser desafiante a la hora de dormir. Nuestro cuerpo concentra el calor, calor que recibirá la ropa de cama también. Y aunque en la habitación haya buena ventilación y el aire corra, hay una respuesta natural del organismo que es inevitable. 

Según los consejos del centro de investigación del sueño, es importante verificar que la ropa de la cama sea de algodón, para no retener ese calor debajo del edredón y facilitar la absorción del sudor. Otros materiales, como el nylon, pueden resultar especialmente contraproducentes ante temperaturas altas, ya que no tendrá esa absorción y te hará sentir aún más acalorado. 

El algodón es una fibra natural, por lo que además presentará una mejor calidad. Durará más tiempo, soportando con mucha más resistencia los procesos de lavado y se secará mejor una vez lavada la ropa de cama. 

Si quisieras complementar con algún abrigo, puedes elegir un edredón sencillo o alguna colcha que también sea de algodón, para que tanto tu piel como la tela misma respiren mejor durante su descanso, y no se acumulen tan fácilmente los residuos de la noche y el uso repetido, o los ácaros.