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Pacientes con diabetes tipo 2 no asocia su enfermedad al riesgo cardiovascular

La preocupación entre los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) por desarrollar un evento cardiovascular ha aumentado un 10% respecto al año 2016, sin embargo, nueve de cada diez no asocia su enfermedad con problemas cardiovasculares, según recoge la segunda edición de la encuesta ‘Creencias y actitudes sobre la diabetes’, realizada por la Alianza Boehringer Ingelheim y Lilly en Diabetes.

Los resultados de dicha encuesta, que han sido presentados este martes en un encuentro informativo organizado por Europa Press con la colaboración de los dos laboratorios, también apuntan a que aunque los pacientes encuestados no lo asocien de manera clara, las personas con diabetes tipo 2 tienen entre dos y cuatro veces más posibilidades de padecer una enfermedad cardiovascular que las personas sin diabetes . Además, entre el 50 y el 80% de las muertes de personas con diabetes tipo 2 en todo el mundo se deben a enfermedades cardiovasculares, principalmente cardiopatía y accidente vascular cerebral (Ictus).

En el encuentro han participado el presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Ángel Cequier; José Antonio Saz, miembro de la Junta Directiva de FEDE y presidente de la Federación de Diabetes de Aragón; y Antonio Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes; que han reflexionado sobre por qué a la diabetes tipo 2 no se le ha dado la importancia que tiene en el riesgo cardiovascular, la falta de información y formación que tienen los pacientes y sus familias o cómo el covid ha influido en los controles de esta enfermedad, que afecta actualmente a uno de cada once adultos en todo el mundo y que tiene en España a más de tres millones de pacientes diagnosticados.

Así, el doctor Cequier ha defendido que el hecho de que la diabetes sea una enfermedad asintomática durante muchos años, sin un impacto físico sobre todo en las fases iniciales, cuando el impacto cardiovascular es mayor, “hace que el paciente no sea plenamente consciente de la enfermedad y sus consecuencias”.

“Las complicaciones cardiovasculares son la principal causa de muerte en estos pacientes y, en este sentido, los profesionales tenemos una gran responsabilidad para transmitirles la gravedad de la enfermedad y cómo esta va impactando en su sistema cardiovascular a lo largo de los años”, ha incidido el doctor.

Los pacientes encuestados consideran su enfermedad como grave y afirman ser conscientes que está muy extendida y asociada al sedentarismo. El sobrepeso, la tensión arterial alta y el colesterol son las enfermedades cotidianas más conocidas, tanto por la población general como por los pacientes con DM2, siendo la diabetes tipo 2 una de las menos conocidas entre la población general -solo un 26,2% afirma conocerla-.

Al respecto, Saz ha ahondado en el desconocimiento sobre los riesgos cardiovasculares que supone la diabetes y ha atribuido esa situación en parte a que los profesionales sanitarios habitualmente han puesto el foco en otras complicaciones crónicas derivadas de la diabetes, como los problemas oculares o renales y no tanto en el riesgo cardiovascular, inherente a un mal control de la glucosa y también a la evolución de la diabetes.

Los tres ponentes han reflexionado sobre la importancia de la formación tanto para los pacientes como para su entorno social. “Es importante que implementemos una formación de manera que no minimicemos la diabetes y el riesgo que supone”, ha defendido el Saz; mientras que el Pérez se ha referido a la falta de políticas públicas que incentiven a todos los niveles programas de hábitos de vida saludables así como a un número insuficiente de personal sanitario que maneje la importancia de la alimentación y la actividad física como herramientas terapéuticas.

El presidente de la Sociedad Española de Diabetes también ha expuesto que el 50 por ciento de los enfermos no están bien controlados porque no tienen el tratamiento adecuado, algo que se puede deber a múltiples causas, como la adherencia del paciente al tratamiento, la falta de buenos hábitos o la fragmentación de la asistencia sanitaria que recibe.

HÁBITOS DE VIDA SALUDABLES

Al respecto de esos hábitos de vida saludables, la encuesta también revela que se ha detectado un aumento significativo respecto a la primera edición del número de personas que los han incorporado –alrededor de nueve de cada diez pacientes y siete de cada diez personas sin diabetes encuestadas-, siendo la alimentación saludable la rutina más incorporada por la mayoría -el 82% de los pacientes encuestados y el 80% de la población general-, y observándose un incremento del 15% respecto al año 2016.

Por otro lado, la encuesta demuestra que tanto pacientes como población general encuestada suspenden a la hora de realizar ejercicio físico. Menos de la mitad de los pacientes encuestados -un 48,8%- afirma haber incorporado ejercicio físico como medida de control para la diabetes. Paralelamente, solo el 41% de la población general encuestada afirma hacer ejercicio físico como medida de prevención.

La alimentación y la práctica de ejercicio físico ayudan a mantener la DM2 bajo control y a evitar la aparición de problemas del corazón tanto es así que, preguntados por recomendaciones para los pacientes, Cequier las ha resumido en una única: “Camine entre 40 y 50 minutos al día cada día, esto puede solucionarle, prevenirle, haya presentado problemas o no, su salud cardiovascular”.

Los doctores Saz y Pérez también han incorporado a esas recomendaciones dar a la diabetes “la importancia que tiene” y “hacer lo mejor posible el tratamiento” mientras que al sistema sanitario han reclamado que “eduque e instruya al paciente para que éste sea autónomo en la toma de decisiones”.

DIABETES Y VUELTA A LA NORMALIDAD ASISTENCIAL

Durante el encuentro, los ponentes han reflexionado sobre la vulnerabilidad de las personas con enfermedades crónicas, como la diabetes, en caso de contagio por coronavirus ya que aunque el riesgo de contagio por coronavirus no es mayor en las personas con diabetes, las complicaciones derivadas de la infección pueden ser más graves que en el resto de la población.

No todos los pacientes con diabetes tienen el mismo riesgo de tener complicaciones en una infección por coronavirus y ese riesgo es mayor en quien no tiene un buen control de la diabetes, por lo que el doctor Pérez ha recomendado a todos los pacientes con diabetes “extremar las precauciones de prevención de la infección, mantener la adhesión al tratamiento de la diabetes y la monitorización de las glucemias y el peso corporal, y en lo posible recuperar las visitas médicas y exploraciones programadas no realizadas durante el periodo de confinamiento”.

En ese sentido, Saz se ha referido a que el temor a esas complicaciones puede ser una motivación para que los enfermos se cuiden más y ha añadido que, aunque “la motivación por el miedo es muy corta en el tiempo” sería necesario “aprovechar la coyuntura para insistir en un mayor control de la glucemia y en educación social en hábitos saludables”.

Y si en algo han coincidido los expertos, incluso en tiempos de Covid, ha sido en destacar la necesidad de prevenir el riesgo cardiovascular en las personas con diabetes 2.

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