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Hallados nuevos fósiles de un dinosaurio de ‘pico de pato’ en los Pirineos

Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y del Museu de la Conca Dellà (MCD) han descrito nuevos restos fósiles de ‘Parhabdodon isonensis’, un enigmático dinosaurio de ‘pico de pato’ lambeosaurino que sólo se conoce por los hallazgos realizados en un yacimiento del Pallars Jussà (Lleida), y que es uno de los últimos dinosaurios no-avianos que se extinguió en Europa.

La especie ‘Pararhabdodon isonensis’ se describió en 1993 gracias a las investigaciones de Lourdes Casanovas, una de las grandes impulsoras de la escuela catalana de paleontología durante el siglo XX. A partir de distintos restos fósiles excavados en Sant Romà d’Abella (Isona, Lleida), Casanovas y sus colaboradores describieron lo que fue la primera especie de dinosaurio lambeosaurino conocida en Europa.

Los lambeosaurinos son un tipo de dinosaurios hadrosáuridos (también llamados ‘de pico de pato’) que se caracterizan por una prominente cresta ósea sobre su cabeza, que incluye una extensión de los conductos nasales, cuya función aún es debatida entre los paleontólogos.

A pesar de que los restos de esta especie son escasos, a la largo de los años, nuevos hallazgos han ido ampliando el conocimiento sobre este dinosaurio, que sólo se ha identificado con certeza en este yacimiento del Pallars Jussà.

‘P. isonensis’ vivió en lo que hoy día son los Pirineos catalanes hasta hace 66 millones de años, cuando los dinosaurios no-avianos se extinguieron de todo el mundo debido a las consecuencias derivadas del impacto de un meteorito en el actual golfo de México. Es decir, fue uno de los últimos dinosaurios en desaparecer del planeta.

Ahora, un equipo formado por investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y el Museu de la Conca Dellà (MCD) describen en la revista ‘Cretaceous Research’ nuevos restos de ‘P. isonensis’ descubiertos y excavados en 2018, que corresponden a una pata trasera y un arco hemal, un hueso alargado y fino que formaba parte de una de las vértebras de la cola del animal. Su análisis confirma que se trata una especie con notables diferencias respecto a otros lambeosaurinos europeos.

“Hemos constatado que el fémur de esta especie presenta unas características únicas que lo hacen inconfundible”, explica Albert Prieto-Márquez, investigador ‘Ramón y Cajal’ del ICP y coautor del estudio. La investigación confirma también que, con los datos actuales disponibles, esta especie sólo vivió en lo que se conoce como la Formación de Talarn, el área geológica que incluye Sant Romà d’Abella. “Y es posible que todos los restos fósiles que tenemos correspondan a un único individuo”, añade el investigador.

Hasta ahora, la posición de ‘P. isonensis’ dentro del grupo de los hadrosáuridos era bastante ambigua debido a los pocos restos disponibles. El estudio también aporta nueva luz en este sentido. “Los nuevos datos apoyan la hipótesis de que el lambeosaurino de Isona está muy relacionado con ‘Tsintaosaurus spinorhinus’, una especie más antigua descrita en China en los años 50”, explica Prieto-Márquez. Durante el Cretácico, los hadrosáuridos estaban presentes en toda Eurasia, América y la Antártida.

Pero el estudio va más allá. Los investigadores también han analizado la estructura interna de los huesos de ‘P. isonensis’ para intentar obtener información sobre sus características biológicas. “Sabemos que muchos de los dinosaurios que vivieron en lo que entonces era el archipiélago europeo tendían a ser más pequeños que en otras regiones del planeta, como Norteamérica y Asia”, comenta Jesús Serrano, coautor del estudio.

Esta característica es lo que se conoce como la teoría de las islas (o ‘ island rule’, en inglés) y que provoca que los animales que evolucionan en el espacio limitado de una isla alcancen tamaños inferiores a los de sus homólogos en grandes masas continentales”. ‘P. isonensis’, sin embargo, escapa a esta norma y alcanza tamaños muy próximas a las de las grandes especies norteamericanas y asiáticas”, comenta Serrano.

Gracias a los análisis osteohistológicos -de la estructura interna de los huesos-, se sabe que ‘P. isonensis’ crecía de forma relativamente lenta. El estudio constata que el único individuo que se conoce todavía no había terminado su crecimiento, pero que ya habría alcanzado una longitud de 8 metros y al menos unas 3 toneladas de peso.

EL EXCEPCIONAL REGISTRO FÓSIL DE LOS PIRINEOS

Hace más de 66 millones de años, los Pirineos actuales eran una llanura de vegetación tropical, una zona de humedales salobres donde vivían una gran diversidad de faunas entre las que destacaban especies de dinosaurios herbívoros de diferentes grupos, como los saurópodos -representados por los titanosaurios, de largo cuello y cola- y los hadrosáuridos lambeosaurinos, y algunos terópodos carnívoros, así como numerosas especies de cocodrilo, tortugas, peces, lagartos o ranas que convivieron con ellos.

Los dinosaurios de los Pirineos son los últimos que vivieron en Europa antes de su extinción en todo el mundo. Desde hace más de 10 años, investigadores del ICP organizan campañas de excavación y sus hallazgos han dado lugar a cientos de publicaciones científicas que permiten reconstruir los ecosistemas de finales de la era de los dinosaurios, así como la evolución de estos animales en Europa.

Paralelamente, el proyecto de divulgación ‘Dinosaures dels Pirineus’ impulsado por el ICP intenta dar a conocer esta extraordinaria riqueza al gran público a través de museos y salas de exposiciones como el Museu de la Conca Dellà (en Isona, Pallars Jussà) y Dinosfera (Coll de Nargó, Alt Urgell).

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