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Este es un tema muy controvertido que preocupa sobremanera a muchas personas preocupadas por saber si la comida que le dan a sus amigos animales es la que deberían estarles dando para cuidar de su salud
Y decimos que es controvertido porque se trata de un tema complejo. Hay muchos aspectos que tener en cuenta y muchas opciones que son buenas, así como otras tantas que nos presentan como beneficiosas cuando en verdad pueden llegar a ser muy dañinas.

Por lo pronto, para que te ahorres tiempo perdido, te aconsejamos que ni te plantees comprar su comida en supermercados u otras tiendas no especializadas. En su lugar, centra tu búsqueda en tiendas que se centren en animales, como paticas.es.

Un par de puntos vitales. Lo primero, necesitas contar con un veterinario de confianza, alguien que de verdad sepa y quiera hacer su trabajo, y en esto, al igual que en todo lo referente a la salud de tu mascota, siempre será buena idea consultarle al respecto. Además, ten muy claro que la comida hecha para personas no es para animales. Hay algunas cosas que podemos compartir ocasionalmente con ellos, pero muchos de los alimentos e ingredientes que consumimos son perjudiciales para ellos. Ten mucho cuidado, infórmate y habla con tu veterinario antes de darle nada de tu mesa a un perro, un gato o cualquier otro animal.

Antes de pasar a hablar de en qué deberías fijarte, destacaremos que la variedad, manteniendo la calidad, es buena. No solo porque a los animales, como a nosotros, les gusta comer algo distinto de vez en cuando (aunque no lo necesiten tanto), sino porque distintos alimentos ofrecen diferentes ventajas e irlos alternando de manera responsable (otra vez el consejo estrella: consulta con el veterinario) enriquecerá la alimentación y el bienestar de tu mascota.

Lo que el propio envasado nos puede contar

De entrada, lo primero que vemos es el propio envase. Algunos están profusamente decorados y presumen de las formas creativas y los colores diversos de su contenido. Ignóralos. A tu mascota le dan lo mismo, de manera que sus fabricantes con mucha probabilidad estarán más preocupados en llamar tu atención que en cuidar su salud.

Aparte, antes de leer la etiqueta de ingredientes (paso obligatorio) hay mucho que podemos ir viendo. Por ejemplo, las edades o circunstancias específicas para las cuales ha sido fabricado ese alimento. No solo cuentan cosas como el tamaño, sino que cada especie tiene sus idiosincrasias a tener en cuenta, como las diferentes necesidades nutricionales de los perros en función de su raza o la frecuencia con que hacen ejercicio, o la tendencia de los gatos a engordar desmesuradamente en caso de ser castrados.

Fíjate muy bien en las certificaciones. En función del país, será un organismo oficial u otro el encargado de certificar la calidad del alimento. Entérate de cuál es el que procede donde vives y asegúrate de que la comida de tu mascota cuente con dicha certificación. Aparte, es muy positivo que tenga indicado que es “apta para humanos”, puesto que si bien no quiere decir que esté hecha pensando en que vayas a servirla en tu plato, si que conlleva que ha superado los controles que pasa la comida humana, los cuales son bastante más exigentes y descartan subproductos animales y otros compuestos que por desgracia se admiten en los alimentos solo aptos para animales.

En qué fijarnos al repasar la etiqueta de ingredientes

Ahora que sabemos qué desdeñar y qué valorar en el envase, pasemos a lo que más quebraderos de cabeza suele causar. Primero, ten en cuenta que en la enumeración de ingredientes, estos aparecen en orden decreciente. Es decir, que lo primero que se mencione será lo que trae el alimento en mayor cantidad, y lo último, en menor. En lo referente a perros y gatos, asegúrate de que lo primero sea un producto animal. Remarcamos producto. Ni subproducto ni derivados. Cuanto más claros sean en este sentido, mejor. No es lo mismo decir “carne de x animal”, que “subproductos” del mismo, puesto que estos pueden ser desde huesos prensados hasta plumas. Sobre esto, de nuevo cabe destacar aquellos clasificados como “aptos para consumo humano”.

Así pues, es determinante que las proteínas animales estén presentes en cantidad adecuada, sean de calidad y superen ampliamente a los carbohidratos. También has de tener en cuenta que las grasas son elevadas en la alimentación para gatos, y así han de ser, pero los perros no las digieren igual de bien, por lo que su concentración debe ser menor.

En todo caso, los cereales, harinas, cenizas y similares no aportan apenas beneficios alimentarios a nuestras mascotas, de manera que si estos superan a los ingredientes arriba mencionados, descarta ese alimento.

Además, ten mucho cuidado con las sustancias como conservantes, colorantes y demás, puesto que algunos fabricantes poco responsables (pero en ocasiones bastante conocidos) emplean sustancias perjudiciales o incluso cancerígenas como la etoxiquina, el BHA y el BHT. Infórmate detenidamente al respecto y mira con lupa qué componentes de esta clase lleva, aparte de, como ya te imaginarás, preguntar a tu veterinario de confianza.

Otras consideraciones de importancia

Somos conscientes de que cuesta no fijarse en el precio, pero asegúrate de que este, ya sea muy alto o muy bajo, no te nuble el juicio. Hay piensos muy caros cuyos ingredientes, cuando te molestes en leerlos (lo cual es obligatorio si queres cuidar de tu mascota), son auténtica bazofia. También los hay que por lo menos, ya que te ofrecen una porquería, no te cobran mucho por ella. Pero cuesten mucho o poco, al final la salud de tu amiguito se resentirá del mismo modo. Céntrate en que los ingredientes sean saludables y tu veterinario de el visto bueno. Verás que, aunque habrás de descartar los alimentos más baratos, tampoco es necesario (a veces ni siquiera recomendable) optar por los más caros.

Dentro de las opciones saludables, deja que sea tu mascota quien decida. Aunque no debes darle comida de mala calidad solo porque le sepa bien, una vez hayas descartado esta no pasa nada si adaptas su alimentación a sus gustos, sin renunciar a la calidad. Al contrario, haciéndolo de este modo el animal será más feliz, mientras que su salud continuará estando protegida.

Respecto a si elegir alimentos secos o húmedos, estos presentan distintas ventajas (que además varían según el animal), de manera que lo que deberías hacer es buscar información específica al respecto, además de estar pendiente de cuáles le gustan más a tu mascota. Ten en cuenta, eso sí, que los felinos tienden a beber poca agua, por lo que darles comida húmeda o añadir agua a su comida seca (siempre que esto no afecte a la calidad de la misma) puede ayudarte a atajar esta problemática que por ejemplo los canes no suelen presentar.