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Durante el verano corremos el riesgo de sufrir un accidente en el agua, pero los más pequeños son los que todos los veranos están más expuestos a este tipo de acontecimientos. Nos surge la duda sobre cuál es el elemento de seguridad más adecuado para disfrutar de la playa, piscina, río o embalse según la edad del niño, sobre todo, en los casos donde el pequeño no flota.

Toda la vida hemos usado los típico hinchables, pero esto no quiere decir que sean los más seguros. Los flotadores solo garantizan su función de manera circular, puesto que no te permite girar. De hecho, si lo haces, corres el riesgo de acabar con la cabeza dentro del agua, por lo que es un peligro para los peques de la casa.

Hay que tener en cuenta el radio del flotador, ya que no puede ser muy grande en comparación con el cuerpo del menor, que al elevar los brazos, permitiría el hundimiento total.

Lo que sí es aconsejable son los churros, son los más baratos, pero el niño no se siente seguro, todo lo contrario, ayuda al niño a mantenerse en el agua con algo de esfuerzo de su parte. Los flotadores alrededor del cuerpo con braguita, a partir de 8 meses. Se recomienda exclusivamente para el baño y siempre que ya sujete perfectamente la cabeza. Facilita el baño desde edades tempranas y permite el contacto visual y la diversión.

Es importante recordar que siempre debe estar acompañado de un adulto responsable y en zonas comunes bajo la supervisión de un socorrista.

Los elementos más seguros son las burbujas y los cinturones, ya que en todo momento forman parte del cuerpo del niño, sin que éste pueda desprenderse de él. Las ventajas de estos es que garantizan la flotación y ayuda en la natación, concretamente en las propulsiones globales.