Compartir

La generación nacida en los 90 y que creció con la Playstation primera es una generación de juegos en plataformas en tres dimensiones por antonomasia. Y es que estos jovenzuelos crecieron con los Spyros, los Medievil o los Rayman pero si uno se lleva la palma, si uno es el juego prácticamente más mítico de Playstation y si uno era el que más se echaba en falta ese fue Crash Bandicoot.

Y ya hace un año que salió la remasterización para la PS4, pero los demás sistemas se quedaron huérfanos del marsupial más carismático, asi que Activisión decidió editar la Nsane Trilogy tanto para Xbox como para Nintendo Switch y con esto ha conseguido romper en ventas y un shock que un juego por antonomasia de Sony se convierta en multiplataforma.

El juego en el que hoy nos centramos es el de la versión de Nintendo Switch, un port de Crash Bandicoot Nsane Trilogy trabajado por Toys for Bob que nos transporta a 20 años atrás.

Crash Bandicoot no es un Remake ni tampoco es una remasterización, tiene la esencia de los tres juegos de hace 2 décadas pero con escenarios reconstruidos a la potencia gráfica actual, así que uno cuando juega se va a encontrar exactamente el mismo juego pero con un detalle gráfico que va más allá de una simple actualización o polígono retocado, si no que se ve realmente el mimo y el cuidado que han puesto los desarrolladores en cada detalle.

El control se ha mejorado con respecto a las entregas originales, ahora bien, sigue siendo complicado el calcular el salto en 3D y seguiremos perdiendo vidas y vidas reintentando los niveles, ya que Crash Bandicoot era un juego complicado y nos seguirá costando sudor y lágrimas pasar según qué niveles. Eso sí, esta trilogía trae en esta nueva edición una serie de checkpoints que nos facilitarán un poco la vida a la hora de no tener que repetir desde el principio los niveles.

En cuanto al nivel gráfico, ya hemos comentado que se ha puesto mucho empeño en actualizar toda la parte gráfica y tanto en pantalla grande con el dock como en la pantalla portátil el juego se verá a unos 30 fps fluidos. Sin embargo en el modo portátil hay que decir que pierde algo de calidad gráfica y resolución, pero nada grave. Entre versiones, prácticamente esta edición es muy similar a las de PS4 y Xbox One.

El juego, que se compone de la trilogía original de Crash Bandicoot publicada entre 1996 y 1998 se termina en unas 15-20 horas, pero este tiempo es muy relativo tanto por la dificultad como por nuestro afán de ser complexionistas y conseguir todos los coleccionables. A destacar algo muy importante y es el poco tiempo de carga entre niveles, algo que era de lo más criticado en las entregas originales y que en esta nueva versión se ha acortado de manera muy notable.

Si los gráficos del juego han sido hechos de nuevo igual ha pasado con el sonido, que se ha vuelto a producir para amoldarlo a la actualidad y que no pierde frescura, incluso el doblaje, en español, se ha vuelto a realizar y con toda la calidad de la que se espera de este juego de Naughty Dog.

Crash Bandicoot Nsane Trilogy se puede manejar tanto con la cruceta como con el Stick de los Joy-Con de Nintendo Switch, e incluso es compatible con el mando Pro de la consola, es algo que se agradece ya que cada jugador cree que un control u otro es mejor. Los puristas creen que hay que jugar con cruceta, como en el original, mientras que los que no se preocupan tanto por mantener todo tal cual era, jugarán con los sticks de los mandos sin mayor problema.

Sin duda Crash Bandicoot Nsane Trilogy es un juego imprescindible para todos aquellos jugones que en su día lo disfrutaron y para los que lo vengan ahora a redescubrir. A pesar de los 20 años sigue siendo un icono en el mundo de las plataformas 3D y si hubiera una carrera sobre el conocimiento de videojuegos, este juego sería una asignatura troncal.