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Exponerse al sol y hacerlo sin ningún tipo de protección. Este gesto tan común en nuestros días es el mejor caldo de cultivo para la aparición del melanoma o, dicho de otra manera, el tipo más grave de cáncer de piel. 

Hoy se celebra el Día Mundial de esta enfermedad que, según las últimas previsiones, prevé duplicarse entre la población de todo el mundo durante los próximos 20 años. El melanoma es un tipo de cáncer que se desarrolla en zonas de nuestro cuerpo como la cara, manos, cabeza y cuello, es decir, aquellas que sufren una mayor exposición a los rayos solares.

La Organización Mundial de la Salud ha afirmado recientemente que el cáncer cutáneo es el más frecuente en el mundo, y su aumento está siendo más rápido que ningún otro. Para intentar frenar esta tendencia es fundamental apostar decididamente por la educación, la concienciación y la prevención desde edades tempranas. 

“Si observamos cambios de color o de otro aspecto en nuestra piel, debemos acudir a nuestro especialista para descartar que se trate de algún tipo de cáncer de piel», asegura el doctor Enrique Herrera Acosta, jefe del Servicio de Dermatología de Vithas Costa del Sol, quien insiste en la prevención como factor clave para evitar males mayores

Pese a la importancia de los datos expuestos anteriormente, el doctor Herrera incide en las altas tasas de curación de este tipo de melanomas “El cáncer de piel es uno de los que más se puede prevenir, pero si, por desgracia, se confirma la existencia de un melanoma, el tratamiento mediante una cirugía relativamente sencilla tiene unas tasas de éxito que rondan el 90%. De ahí la importancia de cuidar y vigilar constantemente nuestra piel”.

La cirugía de Mohs, una ventana abierta a la curación.

Cuando el Dr. Herrera habla de 'cirugías con altas tasas de éxito' se refiere, fundamentalmente, a la cirugía micrográfica o cirugía de Mohs, un tipo de intervención microscópica que se emplea en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer de piel, como el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas. Se trata de una intervención ambulatoria que se suele realizar bajo anestesia local, con una duración aproximada de 3-4 horas y que, por norma general, no requiere hospitalización.

“«Durante la intervención extirpamos el tumor y procedemos al análisis de sus bordes laterales y más profundos. Si tras esa extirpación se observa que todavía quedan restos de tumor, se procede a eliminar la zona que aún se observa afectada repitiéndose este proceso las veces que fuese necesario hasta eliminar por completo el tumor”.