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El fútbol arcade de los 70 a los 90 hecho juego

Algunos de los futboleros de pro estamos hartos de cada año la misma historia: Que si Fifa, que si Pro, que son básicamente lo mismo cambiando las plantillas e introduciendo nimias novedades. Por eso cuando llega un juego como Legendary Eleven, con un estilo arcade, cachondón y que da algo de nostalgia al ver reconocidos a ciertos futbolistas que los que ya tenemos una edad vimos jugar, hay que agradecerlo.

Legendary Eleven llega de la mano de Eclipse Games, un pequeño estudio español con cierta trayectoria pero con este juego como el buque insignia. Y no nos engañemos, este Legendary Eleven no deja de ser un indie arcade de fútbol, es decir, no nos vamos a encontrar la majestuosidad de otros juegos de fútbol pero tampoco nos va a decepcionar.

Con el Mundial a unos días de empezar, este juego nos coloca en esa situación en la que con 36 selecciones podremos jugar una Copa del Mundo o los distintos torneos continentales: Copa de África, Copa de Asia, Copa América y Eurocopa.

Legendary Eleven no tiene licencias, por lo que todos los jugadores y todas las copas están inspiradas en la realidad pero sin llegar a tener los nombres reales de los jugadores, de tal manera que la copa del Mundo es una representación de la actual y hay jugadores como Lothar (Matthaus), Franz (Beckenbauer) en Alemania, Armando (Maradona) o Jorge (Valdano) en Argentina, Pebeto (Bebeto), Rumario (Romario), o Sócrates en Brasil, Roberto (Baggio) o Paolo (Rossi) en Italia, Marco (Van Basten) en Holanda, Teófilo (Cubillas) en Perú o en España los inconfundibles Julio (Salinas), Emilio (Butragueño) o Andoni (Zubizarreta). Además se incluyen selecciones de países ya extintos como la URSS o Yugoslavia con jugadores míticos de la edad de oro del fútbol.

El modo de juego está inspirado en las recreativas de fútbol de los años 90. De esta manera nos recuerda a los Super SideKicks y juego de ese estilo, que hace dos décadas llenaban los salones de juego y las competiciones futboleras entre amigos.

En cuanto a la jugabilidad, no llega al nivel de aquellos juegos y tiene varias taras que cortan el ritmo de juego como los tiros cargados o las entradas. La forma de jugar es muy básica, 3 botones que corresponden a tiro y pase largo en un botón, pase en profundidad y pase largo además de un botón para hacer regates que actúa de manera aleatoria, no podemos controlar el regate que queramos hacer; mientras que en defensa podremos entrar suave, barrida a ras de suelo o cambiar el jugador. El botón Sprint también está presente y cada jugador tiene una barra de cansancio que nos hace tener cuidado al usar esta opción por demasiado rato.

A veces da la sensación de que el juego actúa por nosotros y no va la pelota en la dirección que marcamos, esto sucede sobre todo a la hora de chutar a puerta, ya que aunque marquemos una dirección, el juego va a dirigir el balón donde crea más conveniente. Además está la opción de cargar el tiro y si tienes una clara ocasión de gol y vas a chutar normalmente tarda demasiado en armar el disparo y el defensa nos arrebata el esférico.

En cuanto al tiro cargado, cuando tenemos a un jugador con la barra de tiro cargado al máximo y estamos cerca del área, hace un disparo con una acrobacia que normalmente acaba en gol, pero tarda unos segundos en hacer esta pirueta y no podemos hacer nada más, ni robársela ni nada, con lo que se corta radicalmente el ritmo del partido. Es una buena idea, ya implementada en otros juegos como Mario Football, pero que en este no acaba de estar completamente bien integrada.

Ya hemos comentado que hay 2 opciones de juego: Partido rápido o torneo. Una vez seleccionada la opción tendremos que elegir una selección y cada equipo tiene unas estrellas asignadas según la calidad que van de 1 a 5 estrellas (España tiene 4). Esta será la dificultad del juego, ya que si elegimos una selección pequeñita, al enfrentarnos contra un Brasil o Alemania, que tienen 4, será complicado, pero no imposible, ganarles. Además podremos elegir dificultad, duración de partido, condiciones atmosféricas, si hay prórroga, penaltis o gol de oro, el árbitro y la dificultad.

Tras esto tendremos una pantalla con distintas tarjetas, con esta opción podremos elegir hasta 4 tarjetas para mejorar estadísticas como centrales más resistentes, delanteros hábiles o defensas veloces. Es una opción que nos ha dejado buen sabor de boca como parte estratégica. Podremos hacer la alineación y tendremos de referencia en cada jugador un valor que nos hace ver cuáles son mejores y peores, además de elegir el dibujo táctico.

Gráficamente este juego no es nada del otro mundo. Contando con que es un juego Indie y con bajo presupuesto, bastante han conseguido haciendo patente el estilo de indumentaria y los peinados de los 70 y 80 en jugadores característicos. No termina de verse mal pero podría haberse mejorado en ciertos aspectos técnicos como el aspecto de la grada.

Echamos en falta un modo cooperativo porque este Legendary Eleven podría dar buenas tardes de juego entre varios amigos o incluso Online.

Sin ser una superproducción, con sus fallos y sus bugs, Legendary Eleven consigue captar la esencia de años pasados y plasmarla en un juego de fútbol que sin querer ser ambicioso, te hace pasar un buen rato.