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Parecía impensable poder trabajar en remoto para una empresa o poder tener la compra del mes en casa a tan solo unos clics. Parecía lejano aquello de poder comprar con dinero que no existe físicamente, con divisas que no se pueden sacar de un cajero automático. Pero la tecnología sigue su curso y hoy en día se puede comprar cualquier cosa por Internet y pagar con monedas digitales, las conocidas como criptomonedas. Las monedas 2.0 están aquí, y parece que se están haciendo un hueco cada vez más grande en nuestra sociedad. Durante estos últimos años han aumentado las transacciones económicas realizadas a través de criptodivisas, y todos los periódicos se han hecho eco de la tendencia social de invertir en estas monedas, sobre todo en la más conocida de ellas: el bitcoin.

¿Qué son exactamente las criptomonedas?

Las criptomonedas son monedas virtuales, monedas que no existen físicamente: es decir, monedas que no pasan por nuestras manos ya que no existen materialmente. Estas divisas electrónicas no entienden de geografía, ya que se pueden utilizar y operar con ellas desde cualquier parte del mundo, ya sea desde una playa en el sudeste asiático o desde el centro financiero de Londres.

Al ser monedas digitales surge la duda acerca de su seguridad; cabe preguntarse: ¿son seguras? Estas divisas utilizan sistemas que hacen que estén encriptadas y, por tanto, sean seguras y totalmente anónimas. La seguridad fue un factor a tener en cuenta cuando se crearon estas monedas, pues esto permite que puedan ser utilizadas como si fueran monedas tradicionales. Por ello, se pueden equiparar a divisas conocidas como el euro, el dólar o la libra esterlina. La criptografía que utilizan da privacidad a todo aquel que quiera realizar transacciones con ellas.

Son monedas descentralizadas, es decir, no forman parte de ninguna institución, país o gobierno. Su cifrado digital hace que se pueda operar con ellas de forma segura sin necesidad de establecer un control.

Tipos de divisas electrónicas

Las criptomonedas aparecieron en el año 2009, siendo el bitcoin la moneda digital pionera que surgió como alternativa a las divisas tradicionales. Aquí van las principales:

– Bitcoin

Fue la primera moneda digital y es la más conocida del mercado. Tiene un algoritmo que está pensando para que sea imposible falsificarlo o duplicarlo, además de hacer que sus transacciones sean más sencillas. El número total de bitcoins existentes en el mercado es de 21 millones.

– Ethereum

El valor del ethereum en el mercado es cada vez es más significativo. Esta moneda es la alternativa al bitcoin y, por tanto, la segunda más utilizada. Son muchos los expertos financieros que auguran un aumento en las transacciones realizadas con esta moneda digital, llegando incluso a superar las operaciones con bitcoin. Algo a destacar: en realidad, el nombre de la moneda es éter; el sistema detrás del éter se conoce como ethereum. Hay una diferencia importante entre el bitcoin y el ethereum: su técnica de encriptación. El éter se puede extraer con la GPU de computadoras normales.

– Litecoin

Funciona igual que el bitcoin, pero está más limitado. Son más fáciles de utilizar y esto hace que los menos expertos en la materia se decanten por utilizarlas. Las transacciones se realizan de forma fácil y, a diferencia del bitcoin que tarda 10 minutos, su tiempo de generación de bloques es de 2,5 minutos.

– Ripple

Muchos bancos utilizan estas monedas para esquivar los controles de aduana y las comisiones de transacciones entre países. Su característica principal es que crea un sistema de gestión de crédito descentralizado.

– Monero

Utiliza el protocolo CryptoNote y para minar esta moneda electrónica se puede utilizar la GPU y CPU del ordenador. Su cadena de bloques no es visible, lo que garantiza el anonimato de los operadores. Casi como el litcoin, su generación de bloques es de 2 minutos.

Ventajas de las divisas virtuales

Las ventajas que ofrecen las criptomonedas han hecho que sean muchos los que las utilizan, de hecho, son cada vez más los que usan estas monedas para realizar sus compras por Internet; algunas tiendas físicas también las han incluido en sus métodos de pago.

– Transacciones sencillas, solo se necesita conexión a Internet.

– Monedas descentralizadas, es decir, no están controladas por ningún gobierno y se pueden utilizar en cualquier parte del mundo.

– Impuestos y comisiones mucho más bajas que las monedas tradicionales y los bancos.

– Seguridad garantizada por los sistemas que utilizan para estar encriptadas.

– Privacidad y anonimato en las transacciones. No se desvelan los datos personales de los operadores.