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A grandes rasgos, las personas nos dejamos llevar por las primeras impresiones. Puede parecer algo superficial, pero es un hecho puramente físico. Nuestro sistema visual tiene un primer contacto con nuestro exterior gracias a los ojos y envía la información que percibe al cerebro. Así generamos las ideas.

La ropa laboral se ha vuelto un factor relevante en ciertos ámbitos laborales. Son varios los estudios que indican que la ropa puede llegar a condicionar la credibilidad que los trabajadores adquieren frente a los clientes. Si nos fijamos en nuestro día a día, solemos valorar mucho más ciertos trabajos solo por cómo se visten los que a ello se dedican. Incluso dentro de un mismo sector, nos genera más confianza aquel que presenta un aspecto más formal.

En este entorno han encontrado su nicho de mercado las tiendas de uniformes de hostelería, suelen abarcar una gran cantidad de prendas a la hora de vestir a los respectivos camareros, cocineros y cocineras. De este modo podemos encontrar diferentes diseños y tejidos materiales en chaquetas de cocina.

Está claro que siempre variará en función del sitio al que vayamos, así que vamos a enfocarnos en un restaurante medio. El primer imput siempre será el maitre o jefe de sala. Es importante para nuestra confianza que muestre cierta formalidad, en el trato y en la ropa. Normalmente, el encargado irá vestido de forma diferente a los demás. Puede que solo varíe el color de la camisa o que lleve (o no) algún complemento extra, pero es un hecho que ya demuestra explícitamente la teoría de que la ropa influye en el cliente.

En sala, los camareros suelen ir todos de la misma manera. Las tiendas especializadas se encargan de proporcionar a la empresa un uniforme general, como podría ser el mítico pantalón de pinza negro con camisa blanca y delantal inferior. Los zapatos antideslizantes son obligados en la hostelería. Pero las prendas por excelencia son las chaquetas de Chef. Normalmente no son exactamente igual que las chaquetas de cocinero, igual que ocurre en sala. Son detalles sutiles que muestran la diferencia en el rango.

La forma de vestir de los empleados contribuye a que una empresa pueda construir su marca corporativa

Además, Internet sin duda ha facilitado mucho que los colectivos puedan acceder a una misma vestimenta con el mínimo esfuerzo. A partir de esta necesidad, se han creado plataformas online que proporcionan el producto que se necesite. Así, ya no solo grandes empresas pueden invertir en este servicio, sino que colectivos más pequeños se ven empujados a participar en él debido a unos precios accesibles.

Históricamente, es cierto que los empleados de las empresas han usado algún tipo de corporativo para desarrollar sus actividades. Este hecho no deja de tener un interés publicitario que va ligeramente relacionado con el tema de la productividad en la empresa. Si una organización tiene la capacidad de crear su propia marca, su presencia se va a desmarcar. Y la seriedad que puede proporcionar el uso de una clase de atuendos es uno de los factores que posibilitan la creación de la marca.

La marca puede desarrollarse a través del logotipo o de colores corporativos, que también influencian en el tipo de vestuario. Volviendo al ejemplo de antes: las chaquetas de cocinera dan una formalidad necesaria a una cocina y tendrán un valor añadido si lucen con la imagen empresarial. Por lo tanto, aunque no se puede cuantificar exactamente en qué medida la vestimenta influye en la rentabilidad de una compañía, la forma de vestir en el trabajo es una variable que hay que tener en cuenta a la hora de analizar un negocio.