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En cuanto llega la primavera, los españoles nos tiramos a la calle (hay quien dice que nunca salimos de ella), y las terrazas de los bares ejercen su fuerza de atracción fatal. Una buena Mahou o Estrella Damm muy fría, un buen vino, tapas ricas y amigos es la combinación mágica de nuestra cultura mediterránea.

Los españoles hemos demostrado que vivir la vida no está reñido con el trabajo, de hecho los españoles trabajamos más horas que los alemanes, ingleses o franceses, por ejemplo, y nuestro trabajo no tiene menor rentabilidad que la de nuestros países vecinos. Las risas, las confesiones con el amigo o amiga de al lado, esas veladas con la “rebeca” y un cielo estrellado, nos da la vida.

Las terrazas son la mejor herramienta de optimismo colectivo que existe. Nos gusta vivir en la calle,nos gusta socializar y, lo mejor de todo, lo valoramos, somos conscientes de que nuestra forma de vida y nuestra cultura del tiempo libre es marca España.

Por todo eso, los españoles no entendemos comer a la una de la tarde y perdernos las cañas previas, o cenar a las 8 de la tarde y suprimir el tapeo anterior.  Yo apuesto porque nuestras terrazas y nuestra forma de vivirlas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Y los números son elocuentes. En nuestro país hay un bar por cada 175 españoles, eso significa que en este país encontramos una terracita en cualquier rincón para asentar nuestras posaderas en compañía de otras y abrir nuestros cuerpos a mil sensaciones positivas. Somos el país del mundo con mayor número de bares (270.000), más que Estados Unidos.

¿Han intentado ustedes buscar en Bruselas o en Londres un bar? Misión casi imposible. Por eso se lo beben todo cuando vienen a España. Y si una cosa buena tenemos es que sabemos beber, nuestra forma de entender la bebida es la cultura de compartir “momentos” con los nuestros y nunca el beber por beber, porque en esa actitud no hay más que soledad y frustración. 

Es verdad que existe el botellón, que afecta a los más jóvenes, pero precisamente la solución pasa por generar la cultura de la moderación y la socialización. Y luego están los beneficios transversales, los bares en España generan casi dos millones de empleos.

Sé que todo esto es muy chauvinista y narcisista, pero también es una realidad no negociable e incontestable.

Cinco ciudades, cinco terrazas

SUNSET LOOKERS (Madrid)Avenida de Santo Domingo, 13

Situada en la azotea de la séptima planta del Hotel Santo Domingo, en pleno centro de Madrid. La Terraza ofrece  unas vistas de 360º de la ciudad. Además de cocktails, se sirven copas de las mejores marcas. El lugar perfecto para salir de copas de noche. Una terraza de verano en las alturas para disfrutar del buen tiempo escuchando música chill out.

PETIT BISTRÓ TERRACE (Valencia)Calle Cavillers, 3

Al lado del emblemático “Miguelete” se encuentra Petit Bistró Terrace. Excelente cocina, vinos y copas.

CORAZÓN VERDE (Zaragoza)Calle África, 8 

Un pequeño oasis en la ciudad. En el canal Imperial.


FULTON TERRAZA (Sevilla)

Pl. de la Alianza, 11

Está en el Hotel Palacio Alcázar, lugar ideal para tomarte una copa en el corazón de la judería sevillana y con espectaculares vistas a la Catedral.