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El término Self Storage hace referencia al servicio de arrendamiento de mini-almacenes, muy popularizado en los últimos años. De esta manera, cada vez son más las empresas que ofertan este tipo de soluciones de espacio, alojadas en grandes naves. Es el caso de Globalbox, una compañía que opera en la Comunidad de Madrid, donde cuenta con trasteros en Alcobendas, Parla, Móstoles, Arganda y en la propia capital. Se trata de una alternativa a la típica buhardilla o garaje abarrotados; una respuesta eficaz ante una gran variedad de problemas.

Pensemos, por ejemplo, en una situación de lo más habitual: ropa, muebles y papeles se acumulan en nuestro domicilio particular. Una circunstancia ante la cual nos vienen a la mente diversas opciones: montar un mercadillo, donar pertenencias, arrojarlas a la basura, etc. No obstante, daremos con un buen número de objetos que no necesitamos tener en casa y, sin embargo, poseen un valor emocional. ¿Qué hacer con ellos? Es aquí, precisamente, cuando el Self Storage se convierte en el camino a seguir.

Imaginemos, ahora, una mudanza. Durante la misma, es muy probable que al empaquetar nuestras pertenencias decidamos conservar algunas, pero no en nuestra casa recién comprada (un caso similar al anterior). Sin embargo, también puede ocurrir que nuestro nuevo hogar sea más pequeño que el primero y que, por lo tanto, nos veamos obligados bien a prescindir de ciertos muebles, bien a trasladarlos a instalaciones de almacenes que funcionan como trasteros como los de la empresa de trasteros de la comunidad y capital de Madrid como Globalbox.

Una tercera situación: hemos alquilado uno de nuestros inmuebles. De esta manera, resulta habitual que los propietarios deseen poner a buen recaudo sus objetos de valor y que, al mismo tiempo, liberen los armarios y cajones para facilitar la vida a sus inquilinos. A veces, incluso, sucede que los arrendatarios prefieren incorporar sus propios muebles al piso, pidiendo que el propietario retire los suyos. Este no será, de todas formas, el único caso en que tengamos que sacar las mesas, los sofás o un chifonier de casa; basta que nos embarquemos en una reforma para encontrarnos en la necesidad de poner nuestros objetos bajo custodia. Esta es la única manera de salvar los muebles de la pintura, los rallones o los golpes de los fontaneros o albañiles.

Con todo, son muy numerosas aquellas situaciones en las que lo mejor es contratar un servicio de Self Storage. Añadiremos otras dos: por un lado, una herencia familiar en forma de antigüedades o muebles, de los que no queremos deshacernos, pero que no caben en casa; por otro lado, la conservación de un objeto de gran valor, que siempre estará más seguro en centros con sistemas de seguridad avanzados (como los de Globalbox) que en nuestro hogar.

Por último, los trabajadores autónomos agradecerán disponer de un espacio para sus herramientas, productos y archivos. De este modo, el alquiler de trasteros representa la mejor solución, tanto para conservar nuestra tecnología y materiales, como para establecer una sana separación entre casa y trabajo.