Compartir

La desarrolladora francesa Ubisoft se ha propuesto sacar un triple A cada 3 meses y a este ritmo lo está consiguiendo. Este Far Cry 5 vuelve con aire renovado dando una nueva vuelta de tuerca a la saga con los componentes básicos para hacer un gran juego aunque con algunos puntos débiles que analizaremos más adelante.

La saga Far Cry acostumbraba a adentrarnos en paradisiacos escenarios como islas perdidas en el Caribe o a recónditos lugares como las montañas del Tibet pero cuando nos enteramos de que la quinta entrega se ubicaría nada más y nada menos que en Montana, Estados Unidos, no pudimos por menos que esperar a ver qué había hecho la gente de Ubisoft para traer hasta aquí un juego así. Y la premisa era muy valida: una (narco)secta muy poderosa del ficticio estado de Hope dirigida por un carismático lider, el padre Joseph. Y este padre Joseph es de las mejores cosas que tiene el juego. Carismático a la par que malo.

Y el líder de la secta no viene solo, ya que sus lugartenientes son sus propios hermanos, cada uno con unas características diferentes, pero todos forman parte de la familia Seed (semilla). Una familia cuyo lema es “que empiece la cosecha“.

La historia comienza cuando nuestro personaje, al que podremos personalizar entre hombre y mujer, además de elegir una cara, un peinado y ropa entre las opciones predeterminadas, acompañará al Sheriff del Condado de Hope y a dos miembros de las fuerzas especiales a detener al padre Joseph. Y hasta aquí de la historia podemos contar.

Si una de las novedades era el poder elegir sexo y personalización de nuestro personaje, otra es que ya no hay torres que vayan desbloqueando el mapa, ahora todo está abierto y podremos ir donde nos plazca, pero eso si, el mapa está dividido en 3 territorios, cada uno de un hermano y deberemos acabar con ellos para finalmente poder acceder a por el líder supremo. El orden del término de las misiones está a nuestro libre albedrío.

Otro de los elemenos novedosos es el interfaz de pantalla con una brújula en la parte superior que sustituye al minimapa, aunque existe la opción de dejar la pantalla sin ningún elemento. Tampoco podremos fabricar botiquines, los encontraremos mientras exploramos o tendremos que comprarlos en tiendas donde nos dan la opción igualmente de comprar tanto armas, como coches, helicópteros, aviones, barcos y personalizarlos de la manera que queramos y que nos permita nuestro dinero.

También se han eliminado las animaciones a la hora de saquear y destripar animales y es algo que se agradece y le da más fluidez al juego. Por otra parte, la caza ha perdido importancia ya que las pieles de los animales ya no nos servirán para mejorar nuestro inventario, sino que solo servirán para vender a los comerciantes.

El punto que más destacamos es la eliminación de la experiencia. Ya no nos dan XP por derrotar enemigos o tomar posiciones de la secta, sino que tendremos que ir haciendo retos predeterminados que nos otorgarán unos puntos que canjearemos por ventajas. También han introducido el elemento de la barra de resistencia, un medidor que va ascendiendo a medida que vamos completando misiones, rescatando rehenes o destruyendo propiedades enemigas y que nos va acercando al villano de la región en la que estemos y adentrándonos en sus motivaciones y conociéndole un poco más, de esta manera podemos llegar a él haciendo múltiples tareas sin necesidad de terminar todas las misiones principales.

Contamos con compañeros que nos acompañarán si así lo queremos, en la historia ayudándonos en las misiones o también podremos hacernos acompañar por animales. El primero que desbloquearemos es un perro llamado Boomer. Además podremos contratar a mercenarios que igualmente nos facilitarán las tareas a la hora de completar misiones.

Pero Far Cry 5 es un mundo vivo en el que igual te encuentras con unos cuervos devorando un cadáver en medio de la carretera o te topas con un pavo que se encarga de terminar con tus enemigos (y con los rehenes).

Otra novedad introducida es la pesca para relajarse tras momentos de mucha tensión. También podremos conducir coches, quads, camiones o furgonetas, como en anteriores entregas, pero se ha introducido la navegación marítima y aviones y helicópteros para llevar la locura a todas las alturas.

El modo cooperativo es un gran acierto y es que con hasta 6 amigos podréis jugar el modo offline de manera que todo se hace más táctico y ameno. Y esto se hace accesible tras el tutorial del juego, no hace falta llevar muy avanzado el juego.

No nos ha gustado, aunque es más real, que solo se pueda llevar un arma de cada tipo a la vez. No se pueden llevar un fusil y un arco porque son de la misma categoría, ni tampoco un revólver y una pistola a la vez, a no ser que compres la ventaja con el método anteriormente citado. Es algo que lo vuelve más realista pero también es una desventaja si quieres llevar un arco para ir de incógnito y una ametralladora si las cosas se ponen feas.

El modo Online, llamado Far Cry Arcade y con la estética ochentera de Far Cry Blood Dragon es un mundo aparte. Todavía está por pulir ya que no es el típico multiplayer al uso en el que hay unos mapas y modos predeterminados. No, este Far Cry Arcade está hecho para y por la comunidad, de esta manera Ubisoft pone en manos de los jugadores un editor de mapas en el que el único límite es la imaginación. En unos meses será un modo genial, pero en los primeros momentos hay una cantidad de mapas que realmente no merecen mucho la pena jugarlo. Eso sí, podremos unirnos hasta 12 personas para jugar.

Ubisoft ya consiguió a finales del año pasado revivir la saga de Assassin's Creed y con este Far Cry 5 vuelve a hacerlo y nos pone en nuestras pantallas de nuevo un juego imprescindible para este 2018. A pesar de algunos fallos menores debido a la gran extensión del juego, tiene una historia, unos personajes y una jugabilidad que hace de Far Cry 5 un indispensable para todo jugador que se precie.