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Oslo, Noruega

Para muchos, la Semana Santa es el momento perfecto para relajarse y olvidar el estrés del día a día pero también para algunos es la ocasión ideal para dar rienda suelta a sus pasiones y disfrutar de su afición por la música. Para los amantes del heavy metal, por ejemplo, Oslo es el destino perfecto. La ciudad celebra cada año el Inferno Metal Festival, el festival más grande de Noruega dedicado a este género musical. Durante cuatro días más de 40 bandas de todo el mundo actúan en directo para el deleite de sus fans. Además, diversos locales de la ciudad celebran múltiples encuentros y citas con la música siempre como protagonista, creando una atmósfera única para los apasionados del heavy metal.

Châtelaillon-Plage – París

Cuando hablamos de Francia solemos pensar en París pero pocos conocen Châtelaillon-Plage. Esta agradable ciudad balnearia situada al oeste de Francia es el destino perfecto para quienes desean pasar estos días festivos en familia. De hecho, cada año en la playa de Châtelaillon se celebra el Festival de las cometas y el viento. Durante tres días se puede asistir a diversos eventos para todo tipo de edades, demostraciones de vuelo de cometas y clases prácticas para aprender a volarlas. Tampoco faltan actividades para los más pequeños, como, por ejemplo, talleres para que aprendan a construir sus propias cometas.

Nueva York, Estados Unidos

Nueva York es sin lugar a duda una de las ciudades más simbólicas de Estados Unidos y un destino a visitar al menos una vez en la vida. La Gran Manzana ofrece numerosas atracciones durante todo el año, pero en Semana Santa no hay perderse el Easter Bonnet Festival. Un divertido desfile que tiene lugar cada año en la Quinta Avenida y que reúne a una multitud de participantes vistiendo coloridos y estrambóticos trajes, todos ellos compiten por llevar el sombrero más extravagante. Los participantes, disfrazados, comienzan a desfilar a las 11 de la mañana y continúan hasta entrada la noche.

Corfú, Grecia

Si prefieres pasar la Semana Santa junto al mar como anticipo al verano, Grecia ofrece diversas opciones. Entre los destinos más atractivos para estas fechas destaca la Isla de Corfù. Además de los paisajes de la isla y del mar Jónico, durante la mañana del Sábado Santo se celebra una fiesta muy particular. Se trata del lanzamiento de macetas de terracota desde las ventanas, un modo original para dar la bienvenida a la primavera y deshacerse de los viejos objetos. Las personas que contemplan el espectáculo desde la calle pueden recoger los fragmentos y conservarlos como símbolos de buena suerte.

Simrishamn, Suecia

Para los valientes que no tengan miedo al frío y quieran pasar la Semana Santa contemplando arte, la ciudad de Simrishamn alberga una semana en la que más de noventa artistas de Escania, en la Suecia meridional, abren sus casas y estudios al público. Se trata de una excelente oportunidad para descubrir el arte local y conocer a los artistas personalmente. Además, los verdaderos amantes del arte pueden encontrar fascinantes obras para llevarse a casa de recuerdo.

Berlín, Alemania

En el mes de abril en Berlín no solo se celebra la Pascua, sino también la llegada de la primavera. Desde la última semana de marzo hasta mediados de abril la ciudad alberga el Festival de la Primavera o Frühlingsfest, que inaugura la estación de los eventos culturales y gastronomía local al aire libre. El festival reúne a numerosos vendedores de comida que ofrecen una gran variedad de delicatessen locales. Además, son muchas las atracciones y actividades pensadas para que grandes y pequeños disfruten al máximo de un día al aire libre.

Verges, España

Si estás buscando una atmósfera surrealista y un poco oscura, Verges, un pequeño pueblo español de época medieval, es tu destino perfecto. El Jueves Santo se celebra la Danza de la Muerte, un desfile en el que cinco actores disfrazados de esqueleto recorren las calles de la localidad bajo la tenue luz de las antorchas colocadas en las fachadas de las viviendas. Se cuenta que esta tradición se empezó a practicar después de una epidemia medieval, para hacer que los habitantes dedicarán tiempo a la oración. La representación también incluye una danza que comienza a medianoche y que no termina hasta altas horas de la mañana.

Noticia elaborada con información de Babbel.