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El CEO de Apple, Tim Cook, dijo hace algunos días que aunque no tiene hijos, “tengo un sobrino a quien quiero mucho. Hay ciertas cosas que jamás le permitiré: una de ellas es que este en ninguna red social”. El directivo de la compañía estadounidense habla así de las redes sociales por los riesgos que hay en ellas para los niños.

Sin embargo, hay otros puntos de vista menos alarmistas. Es el caso de la compañía Lego, que acaba de lanzar su red social para niños llamada Lego Life. Según el fabricante de juguetes, este sitio web es “seguro y fiable para niños menores de 13 años”. En concreto, esta red social permite que niños con perfiles similares interactúen para construir objetos de una manera colaborativa, pero en ningún caso pueden comunicarse entre ellos. De esta manera, nadie podrá hablar con otro niño y pedirle información personal ni averiguar nada sobre su vida.

Pero esto de las redes sociales para niños no es nada nuevo. Si nos remontamos a los inicios del milenio, Disney ya lanzó Club Penguin Island. Esta web que comenzó como un juego interactivo, añadió un chat en 2003 y se convirtió en una red social en toda regla en 2005. Cuatro años más tarde, TVE creó su Comunidad Clan, otra red social similar para niños entre cinco y diez años, donde los pequeños interactúan con otros miembros de la comunidad en diferentes actividades y juegos. La red social cuenta con herramientas destinadas a evitar riesgos como la pedofilia y otras utilidades de control parental.

¿Es recomendable que los niños estén en redes sociales?

El uso de las redes sociales entre niños es algo muy discutido y hay muchas más posturas como la de Tim Cook en las que se recomienda que los niños no las usen. De hecho, existen estudios como el publicado por la Universidad de Sheffield, en el que se revela que los niños que pasan más horas conectados a las redes sociales se sienten más infelices en la mayor parte de los aspectos de sus vidas. Este mismo documento señala que, cuanto más tiempo pasen los niños en las redes sociales más probabilidades tienen de ser víctimas del bullying, ya que si tienen problemas en la vida real, estos pueden multiplicarse en los entornos online.

Pese a todo, la realidad es que tarde o temprano, nuestros hijos estarán en en alguna red social. Tanto es así que en Europa el 12% de los niños entre 9 y 10 años ya tiene un perfil en alguna red social. Se trata de un porcentaje que crece exponencialmente, pues más del 75% de los niños entre 13 y 14 años ya está en alguna red social.

Siempre tiene que haber supervisión de los padres

Por muy segura que parezca una red social, es imprescindible que los padres monitoricen lo que hacen sus hijos en Internet. Por ello, es necesario sensibilizar a los niños lo antes posible de que los padres tienen la obligación de saber qué están haciendo en Internet.

“Es importante matizar que no se debe espiar a los niños. Es mucho más recomendable mostrarles que confiamos en ellos mientras navegan en internet, pero al mismo tiempo hay hacerles comprender que los padres tenemos que supervisar cómo navegan. Debemos basarnos en una relación de confianza y verificación contínua”, destaca Hervé Lambert, Global Retail Product Manager de Panda Security.

Los niños saben de seguridad más que los padres

A menudo, los niños tienen un conocimiento de Internet muy superior al de sus padres por el mero hecho de ser nativos digitales. En este sentido, es habitual encontrar entre los perfiles de las redes sociales de algunos niños que los adultos conocidos no tengan acceso a la información que comparten, pero que, al mismo tiempo todos sus posts son visibles para todo el mundo.

De nuevo, la solución a este problema es la relación fluida con los niños. Pero, al mismo tiempo, los padres tienen que hacer un esfuerzo por entender el funcionamiento de esas redes sociales. “Al igual que los padres de antes sabían por su experiencia que no se debía ir a unos barrios u otros de una ciudad, ahora tienen que saber cómo deben ser las preferencias de seguridad en las redes sociales”, añade el Global Retail Product Manager de Panda Security.

Poner mucha atención al Sexting y al Revenge Porn

Según un informe de la American Medical Association, el sexting se ha convertido en algo habitual entre los adolescentes y jóvenes, hasta el punto que 4 de cada 10 de ellos ha publicado en redes sociales o enviado por mensaje directo algún mensaje con contenido sexual en el que ellos mismos eran los protagonistas.

“Es de vital importancia hacerles comprender que ese tipo de contenidos jamás se debe compartir en una red social, ya que tarde o temprano, les acabará pasando factura”, advierte Hervé Lambert. Por ello, es imprescindible que los padres mantengan un diálogo fluido sobre estos temas.

En Internet prácticamente todo es 'para siempre'

La moda de las redes sociales de contenidos efímeros como Snapchat o Instagram stories hace que muchos niños y adolescentes piensen que lo que comparten desaparece de Internet una vez que ya no son visibles en las redes sociales. Sin embargo, hay dos verdades que ignoran.

La primera es que toda esa información queda almacenada en algún servidor al que podría llegar a tener acceso algún pirata informático que consiguiera vulnerar su seguridad. La segunda realidad que los niños suelen pasar por alto es que los móviles y los ordenadores permiten hacer capturas de pantalla con mucha facilidad, ya sea en forma de fotos o de vídeo.