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Empezar un negocio es una apuesta. Es una apuesta por una idea, una inquietud que, en algún momento, se convirtió en un sueño. Poner en marcha la propia actividad es un acto de valentía porque los molinos a veces se convierten en gigantes y algunos son tan reales que pueden soplar a lo supermán como si fuese un vendaval. Hay muchas cosas que hay que saber antes de emprender, desde buscar un hosting barato website hasta saber cómo se hace para declarar el IVA cada tres meses.

Porque contar con una página web es fundamental para todo tipo de sectores. Al final, en el siglo XXI, se ha convertido en la tarjeta de visita de cualquier empresa o actividad Sin embargo, no es algo mayoritario o es mucho menos delo que se podría pensar.

Según datos de una consultora sobre un estudio realizado en 2016, el 57,3% de las pymes cuenta con su página web propia, el resto, sin embargo, se divide entre las empresas que consideran que no tienen recursos o aquellas que no se sienten preparadas para vender online.

En este sentido, una página web de una empresa o micropyme, puede perseguir distintos objetivos. Por un lado, sirve, como se ha dicho anteriormente, como carta de presentación, una tarjeta de visita, un índice o resumen de lo que sabemos hacer y que hacemos muy bien y que, además de todo, su estilo, su diseño y su usabilidad corresponde perfectamente a todo aquello que la actividad en sí intenta transmitir.

Por otro lado, puede servir para hacer negocio de manera directa, sobre todo si se trata de un e-commerce. Si bien , según los expertos, un alto porcentaje de pymes aún no se siente preparado para vender online, cada vez son más los españoles que lo buscan, por lo que tarde o temprano se deberá afrontar este gran reto que es la transformación digital.

Según los últimos datos de 2017, las compras por internet crecieron respecto al año precedente cerca de un 38%, una tendencia a la alza que se mantendrá durante los próximos años, de acuerdo con los datos que se observan de un tiempo a esta parte.

Al final, en resumidas cuentas, la sociedad ya es digital. Es la cuarta revolución industrial y ya está ocurriendo. Está ocurriendo desde que internet llegó de forma progresiva a la sociedad y se instauró en miles de hogares españoles desde finales de los 90 hasta ahora.

La compra por internet cada vez es más común por una serie de ventajas que tiene que ver con la disponibilidad, la rapidez y agilidad y la facilidad y eficiencia. Los propietarios, por su parte, tienen que poner en marcha una serie de pasos antes de comenzar a vender por internet y estos tienen que ver con el desarrollo de la página web, la elaboración de catálogos con productos , la pasarela de pago y la organización de los envíos y entregas de artículos.

Antes de esto, sin embargo, hay que buscar dónde alojar la web. No es de poca importancia. El hosting es la primera frase del relato. Y es importante elegir bien, porque será allí donde se almacenará todo la esencia, el escaparate de la tienda, sus productos, su información y, lo más importante, la información del cliente.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de contratar un servicio de hosting?

Precio: será lo primero que se tenga en consideración, sobre todo porque en una inversión de un nuevo negocio, todo lo que es ahorro, cuenta. Existen servicios de hosting con tarifas muy parecidas, como Hostinger, Dinahosting o OVH.com. Entre estos tres, Hostinger, que cuesta 2,15€/mes es, en global, la mejor opción, con independencia de los 1,99€/mes que cuesta OVH. No conviene fiarse de precios demasiado económicos y más vale buscar la virtud y que esta virtud sea reflejo de otras prestaciones.

Capacidad de almacenamiento: aquí cuenta no sólo las páginas y los artículos que se pueden subir, también la cantidad de datos que se pueden almacenar de clientes que cumplimentan formularios, se registran en la web o que simplemente pasan por ella y dejan rastro. En este sentido, y comparando los tres servicios de hosting anteriores, Hostinger es el que representa una mayor capacidad y mayor capacidad también en cuanto almacenamiento y gestión de direcciones de mails.

Atención al cliente y disponibilidad: cuando se usa una nueva plataforma, la facilidad y la intuición son dos aspectos que se valoran al máximo. Con independencia de la sencillez o la capacidad que uno tenga de manejar la plataforma, el servicio de atención al cliente será muy importante los primeros días. Poder hablar con personas que entiendan nuestras necesidades no sólo es reconfortante sino que, además, a veces se convierte en la única vía de resolución de un problema.

Seguridad y referencias: Todos los hostings tienen un nivel de seguridad muy elevado ya que todos almacenan información susceptible. Contar con recomendaciones que ayuden a decidir por u otro en base a la experiencia puede ser lo que decida qué contratar para poner en marcha nuestro negocio.