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Las malas noticias nunca son esperadas, pero siempre hay que estar preparado para cuando una de ellas viene, sobre todo si se trata de alguna que necesite de una rapida respuesta o solución. Nadie espera que el coche le dé problemas y nunca sabe cuando necesitará cambiar una pieza o arreglar una avería. Muchas personas tampoco son muy manitas con este tipo de imprevistos, por lo que conviene tener en mente algunos talleres de confianza a los que acudir si sucede algo de forma repentina. Todos los establecimientos que el propietario del vehículo considere como lugares de confianza deben ser lo suficientemente buenos como para hacer notar su calidad en las reparaciones del automóvil. Así se evitarían las reparaciones a medias o sin acabar conocidas como “chapuzas” que después, incluso, plantéan más problemas en el futuro.

Esta serie de consejos ayudará a los clientes y usuarios a escoger un buen taller:

– En primer lugar, es recomendable fijarse en la placa distintiva de la puerta en la que, además de estar escritas las siglas de la provincia y el número de registro industrial, se indica la actividad que se lleva a cabo. Normalmente, este apunte se hace mediante imágenes con distintos significados: si aparece una llave inglesa, el taller se dedica a reparaciones mecánicas; una flecha quebrada se traduce como arreglos de electricidad; el martillo ofrece todo lo relacionado con la carrocería; por último, una pistola de pintura como su propio nombre indica está situada en talleres de pintura.

– Como en todos los demás negocios, el nivel de limpieza y orden de los talleres indica la manera de trabajar de los empleados. Cuánto más caos reine en el orden, más habrá en la organización del trabajo.

– La transparencia es otro factor importante a tener en cuenta, es decir, la información sobre la avería y su posible arreglo debe ser totalmente clara y no presentar ningún secreto para el cliente en cuestión. Se deben resolver todas las dudas planteadas, así como ofrecer un presupuesto final.

Antes de aceptar el coche, el taller debe hacerle una inspección y anotar los desperfectos existentes. De esta manera se podrán reclamar solo los daños que el vehículo no tenía antes de entrar. Tanto el usuario como el establecimiento saldrán beneficiados, ya que ninguno podrá mentir o intentar estafar al otro de ninguna manera.

– El cliente siempre debe exigir un resguardo que demuestre que su coche está en el taller, ya que en caso de no tenerlo no tendrá ninguna manera de demostrar que dicho automóvil ha estado ahí.

– Antes de comenzar con ninguna reparación, el empleado del taller debe presentar un presupuesto detallado al cliente y esté deberá firmarlo para que se pueda comenzar con los arreglos de las averías. De tal manera se sella el consentimiento de ambas partes por escrito.

– El taller debe contar con un plazo corto de unas 48 horas para informar a sus clientes de los posibles daños ocultos que puedan surgir debido a las reparaciones y su precio de reparación.

– Un buen establecimiento siempre devuelve al usuario las piezas antiguas que han sido sustituidas.

– Se debe exigir siempre una garantía de reparación de las piezas sustituidas o arregladas. Ésta debe tener, normalmente, unos 3 meses o 2000 kilómetros.