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Aunque las navidades deban ser un momento bonito, para muchos pueden traer emociones negativas, añoranza, estrés y malos recuerdos. Te explicamos las claves de cómo sobrellevar en paz las navidades, aunque tengas muy poquitas ganas de fiesta.

1.- Mucho amor: Sé amable con todos, especialmente contigo mismo. En lugar de ignorarte y criticarte, sé bondadoso también contigo mismo, cuídate y busca aquello que puede hacerte sentir mejor.

2.- Sé detallista. Quiérete, pero quiere también a los demás. La vida es como un boomerang y todo lo que das, se devuelve. Una simple nota escrita a mano a un compañero o a un familiar un día cualquiera es un detalle que hará que la persona se sienta querida y agradecida por tu parte.

3.- Retoma tus hobbies: Estos días de más tiempo libre, pueden ser un momento perfecto para hacer algo que hace tiempo dejamos abandonado: escribir en un diario, escuchar a nuestro grupo favorito, leer aquella obra que abandonamos a medias… lo que sea, siempre que lo hagamos a gusto y con ganas.

4.- Pasea: Pasear durante media hora prestando atención a los sonidos, a la luz que nos envuelve, a todas las sensaciones del cuerpo, etc… puede resultar una auténtica meditación en movimiento.

5.- Respira: El ancla del bienestar es la respiración, es lo más sencillo para relajarse y encontrarse con uno mismo, no necesitas nada, más que concentrarte en ella unos minutos.

6.- Menos comprar y más disfrutar: Sé curiosa/o sobre la vida y lo que la rodea, prueba cosas nuevas, escucha plenamente a los demás. Busca activamente el humor y lo que te haga reír.

7.- Medita: Dedica unos minutos a la meditación cada día. Siéntate en un lugar silencioso. Cierra los ojos y enfócate en ti mismo. Para detectar tensiones puedes “escanear” tu cuerpo, con ojos cerrados, concentrándote en cada parte del cuerpo una por una y realmente sentirlas.

8-. Atención plena cuando comes: Dado que durante estas fiestas es difícil escapar de las copiosas cenas y comidas, podemos aprovechar para hacer un verdadero ejercicio de 'mindfulness' con aquellos platos que más nos gustan. Posiblemente, la báscula lo agradecerá.

9.- Tóxicos sociales a pequeñas dosis: Cuidado con el alcohol y la cafeína tan presentes en estas fechas. Son falsos amigos y grandes ansiógenos, prueba a sustituirlos por descafeinados y sucedáneos, mantendrás el hábito placentero y te librarás del enorme estrés que generan.

10.- La familia, si breve, dos veces buena. Las visitas están permitidas, pero si son cortitas, mejor para la convivencia y el buenrollismo familiar.

11.- Evita las comparaciones. La envidia es un sentimiento que ocurre especialmente con las personas más cercanas… Aprende a quererte tal y como eres. Igual que los demás, tus defectos y virtudes son únicos y no puedes (ni debes) copiar a nadie más.

12.- Agradece de corazón. Dar las gracias no es lo mismo que agradecer, son términos relativamente parecidos pero tienen distintos enfoques. Profundiza en lo que hizo esa persona por ti y haz que no se sienta uno más. Agradecer te liberará.

13.- Ten paciencia. Recuerda que es la familia de tu pareja y que tendrás que amarla tanto como le amas a él/ella. O, al menos, saca tu parte más conciliadora.

14.- Dale un descanso a la asertividad: Suena raro, pero la buena gestión de la familia pasa por ceder y contemporizar. No seas combativo y practica el ¡Peace & Love!

15.- Descansa, pero sin pasividad, no dejes que los días de vacaciones te pasen por encima ¡los has esperado todo el año!

Noticia elaborada con información de Grupo Laberinto.