Compartir

Nada hay que alivie más que un vaso de agua bien fría en un caluroso día de verano. Pero, ¿es adecuado?

Existe mucha controversia sobre los efectos del agua fría sobre nuestro organismo. Y no faltan quienes piensan que es muy perjudicial. Cuenta la leyenda incluso que Felipe del Hermoso murió tras beber un vaso de agua muy fría tras un partido de pelota.

¿Es cierto que es tan malo? Depende…

El agua fría tiene muchos beneficios. Para empezar nos hidrata más rápido: los líquidos fríos abandonan antes el estómago para pasar al torrente sanguíneo. De ahí el especial placer que sentimos en beber agua fría cuando tenemos sed.

No solo eso: adelgaza. Es cierto que no es un efecto a gran escala, pero nos ayuda a quemar algunas calorías adicionales. El motivo es que cuando el agua está por debajo de nuestra temperatura corporal, nuestro metabolismo se pone en marcha hasta que alcance los 37 grados. Cuanto más fría esté el agua más energía consumirá nuestro cuerpo en calentar el agua. Ocho vasos de agua fría al día pueden ayudar en la operación bikini.

Entonces, ¿cuál es el problema con el agua fría? Las comidas. Cuando no se recomienda tomar agua muy fría es durante las comidas porque, al parecer, solidifica las grasas ingeridas haciendo más difícil y pesada la digestión. El agua tibia ayuda sin embargo al sistema digestivo e incluso beneficia al funcionamiento de los riñones.

Mención a aparte merece el ejercicio. Aunque a menudo se piensa que no es recomendable beber agua muy fría justo después del ejercicio, lo cierto es que no solo hidrata más rápido, como hemos explicado, sino que también baja la temperatura del cuerpo con mayor velocidad.

En cualquier caso es también una cuestión de grado y sensibilidad personal: si el agua está muy, muy fría, puedes llegar a sentir migrañas. También quienes padecen de sensibilidad en los dientes pueden sufrir consecuencias dolorosas tras ingerir un vaso de agua muy fría.

Al parecer existe una remota posibilidad de muerte súbita por ingesta de bebidas muy frías. Sería una muerte por hidrocución, una especie de corte de digestión que termina provocando una parada cardiaca. Ahora bien, según los médicos, tiene que coincidir que sea una persona con algún problema cardiovascular previo, en un estado muy vulnerable. 

Volviendo al caso de Felipe el Hermoso, las investigaciones actuales apuntan a que su muerte se debió más bien a un envenenamiento o la peste. De hecho, no fue una muerte súbita, sino tras varios días de fiebre.