Compartir

Dentro del invierno más crudo, cuando las plantas naturales son difíciles de encontrar y conservar, secar flores es una gran alternativa para poder disfrutar de sus colores y belleza durante todo el año. Como elemento de decoración son muy buena elección ya que además también pueden soltar un dulce aroma.

Antes de pasar a explicar los diferentes métodos que puedes utilizar para secar flores, es importante que sepas que la mayoría de ellas pueden someterse a este procedimiento, pero tanto el color como la forma y la textura afectarán al éxito o efectividad del proceso. Decide si vas a crear un arreglo multicolor o si prefieres trabajar con una sola gama de plantas monocromáticas y elige el ramo o la forma que prefieras para tu adorno.

Uno de los procesos más sencillos para secar flores es el tradicional, al aire libre. Solo tienes que colgarlas boca abajo en ramilletes atados dentro de una habitación seca y bien ventilada lejos de la luz directa. En otro método te puedes ayudar del agua. Vierte el líquido en un recipiente de cuello ancho y coloca las flores dentro, con los tallos tocando el agua, que se irá evaporando gradualmente a medida que se van secando. Este sistema funciona bien para las espigas de trigo, hortensias, mimosas y rosas.

Puedes probar con cualquiera de los dos modos anteriores, pero todavía hay más entre los que puedes elegir. Las hojas, ramas y bayas pueden preservarse en glicerina, que hará que las hojas sean flexibles y brillantes, las cuales contrastarán con las texturas mate de la mayoría del material secado. Debes retirar las hojas de los tallos antes de empezar, partir los tallos, hacer una solución con una parte de glicerina y dos de agua caliente en los que colocarlos, y dejarlos ahí sumergidos a una profundidad de unos cinco centímetros. El tiempo estimado de duración del proceso es de 10 días y las plantas recomendadas para él son el laurel, haya, tejo, acebos y moras, entre otras.

Si quieres conservar el color original de las flores, la mejor opción es la de los productos especiales para el secado. El más utilizado es el gel silica, que se puede conseguir en tiendas de artesanía, farmacias y grandes almacenes. Es un poco caro, pero puede secarse y reutilizarse, no obstante hay otras alternativas como la arena fina, el bórax o la harina de trigo. Este sistema es recomendable para los delicados pétalos de anémonas, narcisos, malvas locas, hortensias, rosas y tulipanes.

Por último, el método más rápido que puedes utilizar: el secado con microondas. En general, se debe dejar el material entre cinco y 10 minutos, pero es bueno que experimentes un poco. Además de la velocidad, también las flores suelen conservar sus colores originales. Ya solo te queda elegir tu forma favorita para secar flores.