Compartir

El tatuaje no tiene por qué ser una decisión que te marque de por vida. Ni tampoco doloroso. Antes de sumergirte en el mundo del tatuaje con aguja puedes optar por alguna de las versiones del tatuaje temporal. Tiene la ventaja de que, si te arrepientes tiene solución. Esa es la primera y más evidente. Pero no se trata solo de eso: hay quien prefiere la variación que permiten los tatuajes temporales a decidirse por un único dibujo o mensaje.
Pero, ¿qué tipos de tatuajes falsos hay? Los más típicos y tradicionales son los tatuajes de henna, un tinte natural de color rojizo que se obtiene a partir de la hoja seca de una planta llamada alheña.

Tradicionalmente utilizado en las culturas del norte de África, la India, Irán u Oriente Medio para hacer auténticas virguerías en la piel. Los patrones y filigranas difieren según las distintas culturas, pero siempre son vistosos y complicados. En los festivales al aire libre del verano suele haber especialistas capaces de hacer auténticas obras de arte. Eso sí, conviene saber que aunque últimamente se ha puesto de moda la henna negra, ésta no existe. Al menos no de forma natural: la pigmentación negra se consigue a base de un colorante sintético que puede producir alergias en algunas personas, algo que no sucede con la henna natural.

El Ministerio de Sanidad ya ha alertado en alguna ocasión de estos posibles efectos adversos, que pueden ir desde un enrojecimiento leve hasta picores, ampollas y hasta cicatrices.

El tatuaje de henna natural suele durar unos cinco días, no más, y necesita bastante tiempo de contacto con la piel para que quede bien la pigmentación. Con lo que el proceso es un poco engorroso. El color final del tatuaje dependerá tanto del proceso como de la pigmentación de tu piel.

Existen otras opciones para hacerse un tatuaje falso. Por ejemplo, la pintura corporal. Los artistas del bodypainting, capaces de hacer auténticas obras de arte, utilizan pinturas especiales, que son hipoalergénicas y están hechas a base de agua. Si eres un gran pintor, o mejor, si tienes a mano a alguien que lo sea, ésta es tu opción. Además de para 'probarse' un tatuaje se suelen utilizar para hacer maquillajes a los niños o decorar las barrigas de las embarazadas. Normalmente salen con agua y aceite. Y esto a pesar de que pueden durar hasta una semana.

Mención aparte merecen la calcamonías, tan de moda en los 80. Estas pegatinas para la piel, coloridas y variadas, que se regalaban a diestro y siniestro, se adhieren a la piel con gran fijeza y no tienen por qué presentar riesgos. Eso sí, con el pasos de los días el dibujo se va estropeando y en lugar de llevar una imagen o un dibujo, parece que llevemos una mancha… toca entonces el via crucis de quitarlo del todo limpiando con abundante agua, jabón e, incluso, crema.