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Limpiar la aspiradora es fundamental para que este electrodoméstico siga funcionando de manera efectiva. Si ya la tienes un tiempo y notas que su rendimiento ha descendido, es probable que necesite un saneamiento a fondo para que vuelva a ser la de antes. Por eso, aquí recogemos todos los pasos a seguir para hacerlo de una forma adecuada.

Esta máquina de la limpieza pueden absorber una gran cantidad de cosas, por lo que seguro que en su interior encuentras algunas que no querrás tocar. Sin embargo, es totalmente necesario hacerlo, porque si no, la aspiradora podría tener gérmenes y enfermedades que pueden ser transportadas por el aire.

Lo primero que debes hacer, por supuesto, es asegurarte de que el aparato está desenchufado, y después vaciarlo de todos los restos de suciedad que pueda tener. Entonces quita la tapa del tanque, coloca una bosa de residuos sobre la boca de éste y arroja todo su contenido en ella. Cierra bien la bolsa, sin que las partículas de polvo escapen, y tírala a la basura. Ahora habría que pasar a limpiar el tanque. Colócalo en un lugar abierto y llénalo de agua, detergente y una taza de cloro, dejándolo reposar durante una hora.

El siguiente paso para limpiar la aspiradora es asear la tapa del tanque y reemplazar el actual filtro por uno bueno o lavarlo con agua tibia y detergente. Ahora pasa un trapo, o las reconocidas toallitas que venden en los supermercados, para higienizar la tapa de la máquina y déjala secando.

Es el turno de la manguera y el resto de accesorios, parte importante del aparato. Mójalos con agua, dejando que la suciedad caiga en la bañera o en un sitio al aire libre, rocíalos con un productos de limpieza germicida (también el interior de la manguera) y ponlo a secar. Mientras, vuelve a por el tanque que has dejado a remojo durante una hora y límpialo bien. Es recomendable usar guantes de goma para proteger tus manos del cloro. Frota bien tanto el interior como el exterior del tanque con una esponja que vayas a tirar luego. Enjuágalo bien con agua tibia hasta que desaparezcan todos los restos de jabón y déjalo secar.

Espera al menos 48 horas desde momento en que decidiste limpiar la aspiradora para que todas sus partes estén bien secas y no haya ningún accidente al enchufarla a la luz. Por último, aprovecha ese tiempo para revisar si hay piezas demasiado viejas o rotas, echarle un vistazo al estado de los filtros y cartuchos, y reemplazarlos por unos nuevos si fuera necesario. Cuando vuelvas a montar el aparato, seguro que notas que su rendimiento ha mejorado, por eso es bueno que se limpie a fondo cada cierto tiempo.