lunes, 21 septiembre 2020 15:10

Alimentación para un día en la montaña

Para preparar la mochila con la que tendremos que pasar el día debemos tener en cuenta tanto el aporte energético de los alimentos, como su peso, para no cargar demasiado la espalda, y por supuesto el esfuerzo que se realizará (los kilómetros a recorrer, las subidas y bajadas…).

Lo más recomendable es salir temprano aprovechando las primeras horas de la mañana para caminar evitando así el calor. Por lo que el desayuno es totalmente fundamental y tendrá que estar compuesto por alimentos que sobre todo nos aporten hidratos de carbono, que es la energía rápida. Así podemos desayunar a base de galletas, cereales, frutos secos, pan con margarina, mermelada, queso… Junto a los hidratos tendremos que ingerir también fruta y también algún lácteo. 

Comienza el recorrido y tras unas horas de caminata el cuerpo necesita más energía. Así que es el momento de abrir la mochila. Esta comida es básica, ya que el cuerpo seguramente ya ha gastado casi todo lo ingerido en el desayuno y aún quedan kilómetros por delante. Lo ideal, según los expertos, es combinar alimentos ricos en hidratos de carbono simples, con otros ricos en hidratos de carbono complejos. Algunos ejemplos son: pan con chocolate, barritas energéticas, frutos secos…un bocadillo, una pieza de fruta y rehidratarse con agua para continuar la marcha. 

Las comidas copiosas, a base de embutidos y con cerveza para hidratar o vino fresco son frecuentes en este tipo de jornadas, pero si la caminata tiene que continuar se convierten en un potente enemigo con digestiones pesadas, cansancio y debilidad.

Si lo has hecho todo bien, cuando llegues a casa a media tarde tendrás que reponer de nuevo energía, sobre todo para recuperar las reservas de glucógeno e hidratarse. Un gazpacho puede ser perfecto. Puede ir acompañado de platos con hidratos como pasta o el arroz y también de alimentos con proteínas como la carne roja.