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Tomelloso es un destino que va más allá de los colores ocres, tierras y verdes. Puede que sea su historia, una historia que muestra el nacimiento de un pueblo joven cuyas primeras manifestaciones y cimientos se remontan a 1530. El despertar de un pueblo que se formó en torno a un pozo, de nombre Tomilloso, y en el que confluía un cruce comercial de caminos. Situado en plena tierra del Quijote, es un municipio moderno que se jacta de ser uno de los protagonistas en la pluma de Cervantes porque en sus tierras quedaron plantados los pies del hidalgo caballero.

En sus cimientos se esconde arte, cultura, tradición taurina, historia y sobre todo la acogida que ofrecen sus gentes. Regala tranquilidad, que al viajero le hace sentir como en casa y que le aleja de la ciudad si lo que quiere es evadirse del asfalto. Aquí no hay prisa, se vive más pausado. Tomelloso, bañado por las cercanas aguas del Guadiana, procedentes de Las Lagunas de Ruidera, presume de su cultura del vino, de ahí que le llamen Posada de Vid y Cultura. Además, consciente de su pasado y sus raíces, conserva todos los valores que le aporta y le reconoce La Mancha.

El centro de la localidad alberga en un pequeño espacio tres edificios con historia: la Posada de los Portales, edificio que data del s. XVII y que fue casa de los Rodrigo, una de las mayores familias propietarias del municipio. Posteriormente este edificio cumplió las funciones de posada. De 1904 es su Ayuntamiento, en el que se puede visitar el Salón de Plenos, la Sala de Conferencias y la Sala del Pintor Francisco Carretero y también, situada en la Plaza de España de la localidad, su iglesia, la parroquia de La Asunción que cuenta con 250 años de tradición y en la que su decoración forma de tallas y pinturas es legado de los propios vecinos. Tomelloso, sin duda, también es cultura y arte; tanto es así que cuenta con su propia plaza de toros y museo taurino dedicado a las grandes figuras del toreo de ayer y de hoy.

Pero, sin duda, uno de los mejores secretos guardados del municipio son sus cuevas subterráneas, de las que se estiman en más de 4.000 las que configuraban el subsuelo de Tomelloso, la mayoría todavía presentes en la actualidad. Sus raíces siempre han estado unidas a la agricultura, a los vinos y a los brandys y al sello inconfundible de la Cooperativa Virgen de las Viñas, patrona de los tomelloseros. Esta asociación es la mayor de Europa en cuanto a extensión y la segunda mayor del mundo después de California; es tanto su reconocimiento y puesta en valor del vino que se llegaron a recoger hasta 11 millones de kilos de uva en un solo día. Sin duda, un hecho más que suficiente para otorgarle a esta localidad un prestigio inconfundible. Bodegas con solera han dejado huella en la localidad como la jerezana Domecq, Vinumar, Casajuana o Fábregas, entre otras.

La tradición cultural de Tomelloso también se refleja en sus museos. El Museo de Antonio López Torres, en honor al prestigioso artistas del pincel, cuenta con una colección permanente de óleos y dibujos cedidos por el propio artista, reflejando, la mayoría de ellos, la vida en el campo y los paisajes de La Mancha. A Tomelloso también queda arraigada la tradición agrícola y fiel reflejo es su Museo del Carro que se encarga de recoger la vida en el campo de los tomelloseros durante los últimos siglos: abarcas, destrozadoras, trillas o la redina presentan la historia agrícola. Este museo alberga además un claro ejemplo de los conocidos y curiosos bombos. Se trata de las casas de piedra, refugio de los agricultores. Un verdadero trabajo de ingeniería en el que no se utiliza ningún tipo de argamasa.

Las fiestas también están muy presentes en la localidad. La Romería, su fiesta del año por excelencia celebrada el último domingo de abril, amén de su Semana Santa, Feria de Agosto y fiesta de la vendimia o los carnavales. Dicha festividad, la realizan en honor a su Virgen de las Viñas, en Pinilla, donde se encuentra la ermita.

Bajo el paraguas de ´Posada de Vid y Cultura´, se proyecta al mundo celebrando en el mes de marzo su II Cumbre Internacional del Vino. Este encuentro con la cultura del vino viene a consolidar la posición destacada de la localidad en el sector, naciendo como respuesta al compromiso de fomentar el valor y prestigio del vino manchego.

Y por supuesto, Tomelloso es gastronomía. Sabores de La Mancha que se impregnan en cada una de sus creaciones culinarias y materias primas en platos como el pisto manchego, caldereta de cordero, migas o el conocido como galianos, el guiso caldoso con trozos de torta manchega desmigada, o los dulces típicos manchegos en forma de las conocidas flores, hojuelas, tortas de mosto, mostillo y arrope, siendo estos dos últimos unos postres ligados a la vendimia. Asimismo, existen varios despachos de vino y productos típicos situados en cualquier punto de la ciudad, donde el visitante podrá adquirir la gran variedad de productos agroalimentarios que se elaboran, principalmente, con queso y vino.