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Tras haber perdido los kilos que nos habíamos propuesto haciendo régimen, una de nuestras principales preocupaciones es sin duda no volver a recuperarlos, y para ellos existen las conocidas como dietas de mantenimiento.

Un error muy común cuando se termina una dieta, tras haber logrado alcanzar el peso que te habías propuesto, pasa por pensar que ya está todo hecho y que podemos ponernos a comer cualquier cosa.

En estos caso lo que se suele dar es el conocidísimo 'efecto rebote'. Efectivamente, si no tienes cuidado, después de abandonar una dieta puedes recuperar fácilmente los kilos que habías perdido o, lo que es peor, ganar más peso.

Este 'efecto rebote' es acusado especialmente si nos hemos sometido a una dieta de adelgazamiento demasiado estricta, en la que incluso nos ha podido faltar ciertos nutrientes, podemos tender a engordar de nuevo porque nuestro cuerpo nos pide todos esos alimentos que hasta el momento hemos tenido 'prohibido'.

Aunque en muchos podemos adelgazar con cierta facilidad, lo cierto es que a veces es mucho más complicado mantener esos resultados. Sin embargo, existen unos cuantos trucos y consejos para seguir una dieta de mantenimiento que te ayude a no volver a ganar los kilos que ya habías perdido.

Seguro que cuando estabas a dieta te has acostumbrado a comer hasta cinco veces al día, que es lo que recomiendan los profesionales para no llegar a las comidas principales con demasiada hambre. Es importante que después de terminar la dieta no abandones este hábito y, sobre todo, no te saltes ninguna de las comidas principales. Si lo haces, corres el riesgo de volver a engordar ya que cuando comas lo harás con más ansiedad.

Aunque tras haber terminado de hacer régimen tienes más libertad a la hora de elegir lo que comes, y te puedes dar un caprichito de vez en cuando, es fundamental que durante la dieta de mantenimiento vigiles muy bien la forma en la que vas a combinar los alimentos, ya que hay ciertas mezclas que nos pueden resultar demasiado complicadas de digerir.

Otro aspecto muy importante, y que puede ayudarte con el objetivo de mantenerte en el peso que has logrado haciendo dieta es que te decantes por alimentos que sean saciantes, ya que así no pasarás hambre pero tampoco comerás de más.

Como hemos dicho antes, cuando terminas una dieta puedes concederte algún capricho de vez en cuando. No pasa nada por comer dulces o bollos de vez en cuando. De hecho, si siempre nos contenemos las ganas de este tipo de antojos, puede ser peor ya que podemos desarrollar ansiedad y terminar dándonos un 'atracón'. Así que, lo que debes hacer es aprender a compensar tus comidas, de tal manera que tu menú siempre esté equilibrado. Si has cometido algún exceso, basta con que lo compense después con una comida más ligera o baja en calorías.