Compartir

Las causas más comunes de la dichosa flatulencia son la intolerancia alimenticia; como por ejemplo a la lactosa. También el consumo de algunos alimentos como alubias, habichuelas, habas, cerveza, salvado, brócoli, coles de bruselas, repollo, refrescos carbonatados, coliflor, cebollas y leche entre otros. Todos ellos tienen tendencia a crear exceso de gases. También podemos contar el estreñimiento o la masticación incorrecta de los alimentos, ya que los trozos de comida difíciles de digerir toman más tiempo en su fermentación, o la ansiedad y el estrés.

Además, si comes con la boca abierta permites que entre un exceso de aire al igual que la goma de mascar, el fumar y el beber refrescos carbonatados. Pero, ¿cómo evitar los dolores?  Vamos a intentar ofreceros remedios muy cercanos y caseros como por ejemplo, consumir piña fresca, que contiene enzimas que contribuyen a completar la digestión y a evitar el gas.

¿Y si me encantan las judías pintas? Tiene remedio: Quitar el gas mediante una cucharadita de jengibre en polvo que debe ser añadida al agua fría que cubre las judías antes de cocinarlas. Se pone a hervir y luego se deja descansar durante una hora, se cuela, se enjuaga y luego se cocinan las judías con agua fresca.

Además, en cada comida, puedes beber a sorbos jugo de limón diluido o una mezcla de dos cucharaditas de vinagre de sidra de manzana y dos de miel en un vaso de agua. O también comer dos semillas de mostaza con un vaso de agua antes del desayuno y luego ir subiendo la cantidad de semillas hasta llegar a 12 por hora. Cuando ya los gases se encuentren bajo control, el número de semillas puede reducirse gradualmente hasta llegar a tomar una o dos al día.

Para aliviar los dolores causados por los gases, se debe cubrir el abdomen con una bolsa de agua caliente. Y si lo completas con una infusión de té con hierbas como cardamomo, manzanilla, canela o clavos de olor que estimulan la digestión, el tratamiento será completo.