Compartir

Katy Perry no pasó desapercibida en la pasarela de Milán. Para empezar, podemos decir que la estadounidense no entró con buen pie porque llegó una hora tarde al desfile. Eso, sumado a que era el gran aliciente del programa del diseñador, obligó a que el evento se retrasase más de una hora, comenzando a calentar el ambiente entre los fotógrafos.

Mientras se caldeaban los ánimos más y más, el desfile trascurrió con normalidad hasta que Katy Perry hizo su aparición estelar. Ataviada con el look gótico de Moschino, la cantante recorría la pasarela mientras los fotógrafos la abucheaban.

Ni corta ni perezosa, Katy Perry despachó a los fotógrafos con un “callaos la puta boca, que vais a sacar vuestra foto igual”. Un momento muy incómodo para la organización y el diseñador que dejó a los modelos de Moschino en un segundo plano.