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Brufau pide que tecnologías ya “maduras” puedan “coexistir” con lo eléctrico y lo renovable

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha pedido que tecnologías ya “maduras” en progresiva descarbonización, como los motores de combustión interna “cada vez más eficientes y más bajos en emisiones” y los biocombustibles avanzados, puedan “perfectamente coexistir con las nuevas tecnologías eléctricas y renovables”.

En la clausura de la jornada ‘Las ciudades inteligentes y los retos de la energía’, organizada por Fundación Repsol y la Universidad Carlos III de Madrid, Brufau enmarcó esta coexistencia dentro del objetivo de abordar una descarbonización de las ciudades “en el menor tiempo y, además, en el menor coste posible”.

Así, consideró que abordar una transición “inteligente y justa” en la movilidad, que combine “la mayor eficiencia al menor coste posible para los ciudadanos”, pasa por aprovechar los recursos e infraestructuras existentes ya, “sin necesidad de duplicar inversiones que finalmente acabarán financiadas con dinero público”.

En este sentido, afirmó que la red de transporte y distribución energética en las ciudades ya está adaptada para el suministro de cualquier combustible, por lo que los productos como el hidrógeno, el gas, los combustibles líquidos bajos en carbono y la electricidad “serán accesibles para su consumo sin necesidad de grandes inversiones en infraestructuras públicas y/o privadas”.

LA NEUTRALIDAD TECNOLÓGICA, CONDICIÓN ‘SINE QUA NON’.

De esta manera, Brufau insistió en “reivindicar la neutralidad tecnológica como condición ‘sine qua non'” para alcanzar unas ciudades sostenibles, en lo medioambiental, en lo social y en lo económico.

“La neutralidad tecnológica se traduce, sencillamente en la competición libre de todas las tecnologías a nuestro alcance. Pongan las autoridades los objetivos, y permitan, sin vetos ni exclusiones, que la ciencia y los científicos, las empresas y los emprendedores alcancen las soluciones necesarias generando desarrollo, riqueza y empleo”, pidió.

Asimismo, el directivo añadió que ahora se es “más consciente que nunca” de la necesidad de reducir las emisiones de efecto invernadero y, en el caso de las ciudades, de mejorar la calidad del aire reduciendo la contaminación por las emisiones de NOx y partículas, y fomentar el transporte público y otras formas de movilidad más inteligente, “más flexible y compartida, y de una economía más inclusiva y colaborativa”.

NO HAY UNA ÚNICA SOLUCIÓN, SINO DISTINTAS Y COMPATIBLES.

No obstante, subrayó que “no hay una única solución” para resolver este problema, sino que “hay distintas soluciones y todas son compatibles”.

A este respecto, señaló las medidas encaminadas a la eficiencia energética, que pueden ser competitivas tanto para la movilidad como para el sector residencial, así como la tecnología y la digitalización, la domótica avanzada, las nuevas energías y la economía circular.

Para ello, afirmó que si se quiere implantar en las ciudades del presente y del futuro, un nuevo modelo eficiente, inteligente y justo, se debe partir de la máxima de construir una transición energética “a partir de las fortalezas de nuestra industria, apoyada en la neutralidad tecnológica y que no excluya por decreto sectores o tecnologías”.

“Las ciudades inteligentes y la transición energética para que sean sostenibles, tanto económica, social y medio ambientalmente, han de ser justas”, dijo.

Por último, Brufau reivindicó el compromiso de Repsol con la transición energética, a través de la meta marcada por la compañía “en el centro de su estrategia” de ser una empresa cero emisiones netas en el año 2050.

En este sentido, apuntó el objetivo del grupo de ser “una gran compañía multienergética en generación renovable en el horizonte 2025-2030 y siguientes” y de contar con unos activos industriales “más sostenibles” y unos productos “neutros en emisiones de carbono”.

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