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En el marco de la ‘Operación Oikos’, Carlos Aranda, líder de la trama de amaños a futbolistas, habría lavado abundante dinero procedente de la venta de drogas fundamentalmente con la realización de apuestas millonarias en partidos en los que disponía de información privilegiada tras pagar a futbolistas involucrados, según ha podido saber El Mundo tras tener acceso al sumario de la causa.

La Policía Judicial, en los informes que ha ido remitiendo al juez, concluye que “la pertenencia a una organización criminal dedicada al amaño de partidos no es un negocio principal” para Aranda. Por el contrario, “podría considerarse como una inversión para el posterior blanqueo de capitales procedente del tráfico de drogas”, añaden los investigadores.

El juez instructor del caso considera que tanto el encuentro Valladolid-Valencia de la última jornada de liga, como el Huesca-Nástic de la temporada pada en Segunda División, fueron amañados. También, según los informes de los investigadores, sitúan a Raúl Bravo como uno de los cabecillas de la trama.

La Policía detalla cómo se actuaba para blanquear los fondos de Aranda. “Aranda ordena a una de sus empleadas la realización de determinadas apuestas deportivas por un importe alto”, se puede leer en la investigación. Estas apuestas “son apuntadas en un libro de registro que se encontraba dentro de los locales de apuestas” que regenta el cabecilla de la trama en Málaga. “Una vez ganadas dichas apuestas”, prosiguen los investigadores, “los cheques con el importe del premio son puestos a nombre de personas del entorno de Aranda, para que éste sea el destinatario final del dinero, obteniendo en su cuenta el dinero ya blanqueado”.