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El famoso portero y leyenda del Liverpool de origen zimbabuense, Bruce Grobelaar, confesó hace un tiempo que durante la guerra que se vivió en su país se vio obligado a que matar gente. Ahora, en una entrevista concedida al diario ‘The Guardian’, ha dado más detalles sobre cómo vivió aquella pesadilla.

“Mi primera vez fue al anochecer. Cuando el sol se pone ves sombras en los arbustos. No reconoces nada hasta que ves el blanco de sus ojos. Eres tú o ellos. Disparas y hay un intercambio de balas abrumador. Oyes voces a tu alrededor: ‘¡Cabo, me han dado!’. Silbas para que se callen porque de otra manera estaríamos todos muertos. Cuando el cesa el fuego ves cuerpos por todas partes. La primera vez todo lo que tienes en el estómago te sale por la boca”, comentó en dicha entrevista sobre la primera vez que mató a un hombre.

También comentó que no podría contar la gente que mató. “Sí, maté a muchos hombres. Por eso siempre he vivido mi vida al día. Solo puedo arrepentirme del pasado, pero no puedo cambiarlo”, comentó el exguardameta.

Grobbelaar habló también de la cantidad de compañeros que, con tal de no continuar luchando, optaron por el suicidio: “Se mataron entre ellos mismos simultáneamente en dos servicios de los barracones. No podían afrontarlo”.

Relató como compañeros suyos recolectaban ‘trofeos’ de los cadáveres de los hombres a los que mataban, en concreto, Grobbelaar habló de uno que les cortaba las orejas a los hombres que mataba y comentaba que “aquel tipo le cortaba la oreja a cada hombre que mataba. Guardaba las orejas en un jarrón y tenía unos cuantos jarrones. Su familia fue torturada y quería venganza”.

“La afición me llamaba Jungleman (hombre de la jungla). Decían que no era blanco. Que era un negro con la piel blanca. El fútbol me salvó y me tuvo alejado de los oscuros pensamientos de la guerra”, concluyó Grobbelaar hablando de que el fútbol le apartó de la guerra.