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Noche de fiesta en el Metropolitano antes de que el Atletico visite al Real Madrid la próxima jornada. Al término de los 90 minutos, el eterno rival está a tan solo dos puntos de los rojiblancos, y con la obligación de visitar al Sevilla el miércoles: Bienvenidos a la liga.

Antes del espectáculo, los equipos y la afición se despidieron del Padre Daniel, guía espiritual del Atlético, en un sentido minuto de silencio. Descanse en paz.

Los rojiblancos, sin Rodri y con Thomas, sin Juanfran y con el canterano Carlos Isaac, salió a morder. Más rápido que de costumbre, irreconocible, incisivo y hasta divertido. Seguramente, algún purista debió protestar.

El equipo funcionó a la perfección. Se asoció, la movió rápido, el medio centro no paró de filtrar balones y el equipo creó ocasiones. Correa, el mejor del partido, fue un incordio constante para los centrales del Huesca.

Koke, que reclama a gritos su vuelta a la selección, Lemar y Thomas ordenaron con criterio el ataque rojiblanco, que en el minuto 15 dio sus frutos. Tras un mal control, Correa filtró un gran balón interior que dejó solo a Diego Costa dentro del área. Éste encaró a Werner y asistió el balón a para que Griezmann anotara el primero en carrera.

Al contrario que otras veces, tras el gol conseguido, el equipo no se aculó y quiso más. Los rojiblancos se mostraron fuertes en la presión, muy alta, y recuperaron infinidad de balones. Recordaba al mejor Atleti. En el minuto 19, Thomas avisó con un disparo en parábola que se marchó por poco y en el 29 no avisó, marcó. Golazo del ghanés desde fuera del área. Disparo raso y ajustado al palo izquierdo de la portería. Inapelable. 

Mientras el Atleti se gustaba y defendía su portería con la pelota, el Huesca, tocado, plantó cara. Pero en el minuto 32, se acabó el partido. Koke bombeó un balón buenísimo al punto de penalti que Correa buscó pero no llegó a tocar. El movimiento del delantero argentino despistó al cancerbero, que se comió la pelota en la salida. Gol anulado por el árbitro por considerarlo en fuera de juego y concedido por el VAR. 3-0 y final del partido.

Los del Metropolitano completaron una primera parte perfecta, con la posesión, el control del juego y el acierto de cara al gol. En un partido, digámoslo todo, fácil. La peor noticia para los rojiblancos son las bajas prestaciones de Filipe Luis. El lateral brasileño, me duele mientras lo escribo, no se acerca ni de lejos a su mejor nivel y debe reponerse cuanto antes. Es una pieza fundamental en el esquema del Cholo.

Durante la segunda parte, el Atleti levantó el pie del acelerador y empezó a pensar en el derby. Griezmann, Costa, y Giménez, éste último al final de la primera parte por precaución, salieron del campo.

Los que se quedaron jugaron a mantener el resultado y el equipo oscense apenas inquietó la portería de Oblak, que salvó la única en el 75.

Tras el pitido final, se confirmó la tercera victoria consecutiva de los colchoneros, una victoria que deja grandes sensaciones y llena de confianza al equipo de cara a su encuentro el próximo sábado en el Bernabéu.

Después de un inicio de campeonato dubitativo, todo parece indicar que la bestia ha abierto un ojo.