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Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentaban en Tallin buscando el primer título europeo de la temporada. Lopetegui presentó el once esperado, con la única novedad de Isco ocupando el lugar del recién llegado Luka Modric. Por su parte, Simeone dispuso su once titular con varias sorpresas. Lucas Hernández y Stefan Savic salían de inicio, lo que dejaba a Giménez y a Filipe Luis en el banquillo.

Nada más arrancar el partido, mientras que algunos buscaban su asiento en el estadio y otros buscaban un bar para sentarse, Diego Costa empezó su final como solo él sabe: luchando, peleando y marcando. Un simple toque de cabeza le bastó para marcharse de Ramos y Varane, después se internó en el área y definió con potencia ante Navas. El partido acababa de empezar, pero el Atlético ya mandaba en el marcador. 

El Real Madrid tardó varios minutos en recuperarse del gol de Costa. No tardó en llegar la primera ocasión, con un magnífico taconazo de Asensio al que Oblak respondió con una fantástica mano. El equipo blanco buscaba el empate ante un Atlético que no podía controlar el partido y que no creaba peligro a la defensa blanca. Y así, llegó el empate.

Gareth Bale arrancó con potencia desde la banda derecha, se deshizo de Lucas y puso un buen centro para el remate de Benzema. El francés, más listo que Savic y Oblak, empató el partido cuando mejor estaba el Madrid. Antes del descanso, Asensio buscó el segundo con un disparo desde la frontal que se fue muy cerca del palo. 

En la segunda parte llegaron los primeros cambios. Simeone quitó a un desaparecido Griezmann para meter a Correa, mientras que Lopetegui metió a Modric por Asensio. El equipo blanco continuaba dominando el partido hasta que el árbitro pitó penalti tras una mano clara de Juanfran. Ramos marcó el segundo y dejó al Atlético herido. 

Con 20 minutos por delante, Simeone decidió ir a por el partido. El Cholo quitó a Rodrigo Hernández para meter a Vitolo, y varios minutos después Costa marcó el segundo del Atlético. Juanfran peleó un balón en la línea de banda, cedió a Correa y este puso en bandeja el segundo gol de Diego, que vivió su particular partido: batalla con los centrales, un par de goles y una amarilla por protestar. Lo de siempre, vamos. 

El marcador no se movió hasta el final y el partido se fue a la prórroga. El equipo blanco comenzó bien, sin perder el balón y con un disparo de Carvajal desde fuera del área. A partir de ahí, el Atlético comenzó a aprovechar el cansancio y los errores de su rival. Primero, Thomas recuperó la pelota en el área y puso un buen centro para Saúl, que remató con potencia a la red recordándonos a todos que sólo sabe meter golazos. 

Cinco minutos después, llegó la guinda del pastel. Costa condujo hasta el borde del área y cedió a Vitolo para que este pusiera el balón a Koke, que remató de primeras el cuarto del Atlético. En la celebración, el canterano pedía “cabeza y que estuvieran juntos”, porque el Atlético sabe mejor que nadie que no puede cantar victoria hasta que el árbitro no pita el final. El Madrid lo intentó en la segunda parte de la prórroga, pero la organizada defensa del Atlético y el seguro bajo palos de Oblak impidieron la remontada blanca.