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Dice Jade Boho (Valladolid, 1986) que hay que rodearse “de la gente adecuada” y que el mundo del fútbol “no es un camino de rosas”. Ella misma lo ha vivido. Una de las mejores delanteras de la Liga Iberdrola llega al Logroño como el fichaje estrella del conjunto riojano.

¿A qué se debe el cambio de aires?

Buscaba unas buenas condiciones. En el Madrid CFF se me trató muy bien. No tengo ninguna pega. Sin embargo, necesitaba un cambio de aires. Tuve muchas ofertas. Sin embargo, el proyecto que está edificando el Logroño es muy ilusionante y esa fue la clave para poder firmar. Me he quedado con el club que más me ha valorado y la estructura que está edificando profesional.

Le gustan los retos. Llegó al Madrid CFF cuando estaba en Segunda y ahora ficha por un recién ascendido…

Es casualidad. Cuando terminé mi etapa en Inglaterra, me enteré del proyecto del Madrid CFF. Ellos estaban muy interesados y accedí. Todo salió muy bien entonces. La historia se vuelve a repetir ahora. Sin embargo, no hay ningún inconveniente en fichar por un recién ascendido. No es menos club que ninguno de los que están en Primera. Esto es fútbol. Hay que trabajar duro ahora para afrontar la temporada en la máxima categoría, que no es ningún juego.

“El proyecto que está edificando el Logroño es muy ilusionante”

¿Qué objetivos personales tiene marcados en rojo?

No puedo soñar con ganar una Liga Iberdrola o una Copa de la Reina. Mi meta será que el equipo se mantenga en Primera División, objetivo que hay que mantener en mente en todo momento. Si finalmente terminamos haciendo una fantástica temporada y terminamos entre los cinco primeros, será maravilloso. Sin embargo, debemos tener siempre los pies en el suelo. Quiero marcar el máximo número de goles posibles, que de eso vive una delantera.

¿España está tan lejos como se dice de las ligas de Europa referentes?

No estamos tan lejos. Hay que tener en cuenta que son países en los cuales se empezó a jugar fútbol femenino mucho antes. Sólo temporalmente nos llevan mucha ventaja. Hablando en presente, mi punto de vista, habiendo jugado fuera de España, es que el problema que tenemos radica en la cantidad de empresas que apuestan por el fútbol femenino español. Es muy baja. Además, no es lo mismo tampoco el trato a nivel de medios en Inglaterra, Francia o Alemania. En Alemania mismamente, tienen una revista únicamente de fútbol femenino y en la televisión se emitían resúmenes de todos los partidos que se jugaban ese mismo fin de semana. Eso debe llegar. No se cobra en España como se debería cobrar. En esos países, las jugadoras se dedican únicamente a jugar al fútbol. No tienen que estar buscándose la vida para llegar a fin de mes.

“Yo abogo también por no dejar de estudiar por el deporte”

Si Jade Boho fuera la presidenta de la RFEF… ¿qué medidas tomaría?

Reestructuraría la base. Se está avanzando, pero lentamente. En Segunda División, por ejemplo, no puede haber siete grupos. El nivel subiría si hubiera un único grupo y esta rama también es muy importante. Fomentaría conexiones económicas con grandes empresas, para que Iberdrola no fuera la única que apuesta por el fútbol femenino español. Cuantos más patrocinadores, más cartel ganaría la competición. Cuanto más cartel, mejores sueldos y, por tanto, más exigencia y mejor nivel. Se están haciendo fichajes de calibre y eso quiere decir que la Liga Iberdrola ha evolucionado bastante.

Cuando empezó a jugar, todo era más complicado. ¿Por qué al final se decantó por el fútbol?

Mi historia está basada en mi familia, que siempre ha sido muy futbolera. Mi hermano fue y es muy importante. La primera vez que le vi dar toques a un balón me quedé alucinada. Quería aprender y apenas tenía tres años. Él me enseñó lo básico y vio que se me daba bastante bien. También le estoy muy agradecida al AD Orcasitas, que fue mi primer equipo. Allí aprendí muchísimo. Con empeño y sacrificio he llegado a donde estoy.

¿Se considera dentro de una generación pionera?

Todas hemos sumado. Desde la que se tuvo que pagar material, hotel y viajes, hasta hoy, todas hemos aportado algo para que el fútbol femenino esté donde esté. Siempre he dicho que, para que pudiera cobrar dos duros, ha tenido que pasar un montón de gente antes. Me siento partícipe, pero como tantas otras. Todas suman en esta evolución.

¿Quién ha sido su referente futbolístico?

Mi ídolo era Zidane. Me encantaba la clase que derrochaba en el campo. Sé que no juego en la misma posición en la que se desempeñó él. Sin embargo, el hecho de que fuera un jugador tan humilde y tan ejemplar, así como su personalidad, me terminó por enamorar. Podía haberme fijado en Raúl, pero Zidane se ha llevado todos mis halagos siempre.

¿Qué consejos le daría a un niño a niña que quiere empezar a jugar y tanto él como su entorno tienen miedo de no llegar a ser profesional?

Que luche por sus sueños. Esto no es un camino de rosas. Hay que tomar muchas decisiones y, a veces, no serán acertadas. Ante todo, hay que ser fiel a los propios ideales. Si su pasión es jugar al fútbol, hay que aprender a superar todas las contrariedades. Uno tiene que marcar su vida y su camino si quiere ser alguien en esto del fútbol. Yo abogo también por no dejar de estudiar por el deporte. De hecho, creo que es un aspecto que hay que inculcar cuando se está empezando.

“Mi historia está basada en mi familia, que siempre ha sido muy futbolera”

¿Cuál ha sido la decisión más importante que ha tomado?

He tenido dos bajones muy importantes en los que incluso me planteé dejarlo todo y retirarme. Lo pasé muy mal. Quise tirarlo todo por la borda. Sin embargo, me refugié en las personas adecuadas y gané la batalla. Si a día de hoy continúo jugando es gracias a mi familia, mi pareja, mis amigos y mis compañeras. Hay que tener la fuerza mental para plantarse y seguir luchando.

También, quiero remarcar que la Selección Española nunca me dio una oportunidad. Llevaba una etapa muy buena en las categorías inferiores, quedando incluso campeona de Europa en 2004. Sin embargo, para mi sorpresa, nunca tuve la opción de siquiera entrenar con la Absoluta. Había jugadoras clave y determinantes en el conjunto nacional, pero nunca recibí la llamada del que, por aquel entonces, era seleccionador. Todavía no comprendo el motivo. Pasaron los años, hasta siete, y dejé de ilusionarme. Coincide con una de mis peores etapas. Salía al campo y cumplía, pero no destacaba ni era regular. Salió entonces la opción de adquirir una doble nacionalidad con Guinea Ecuatorial. Me tiré a la piscina y fue la mejor decisión que he tomado en la vida. Eso sí, la Selección Española sigue siendo muy importante para mi y la sigo allá por donde va.

¿Tiene algún sueño pendiente?

Me hubiese encantado poder jugar unos Juegos Olímpicos. Con Guinea Ecuatorial nos clasificamos a Londres 2012, pero por papeleo y temas burocráticos fuimos descalificadas. Me hubiera podido morir tranquila solo habiendo participado en ellos, pero siempre tendré esa espinita clavada. Tuve la oportunidad de jugar un Mundial Sub-19 en 2004, en Tailandia, pero no haber podido ir a unos Juegos Olímpicos por papeleo fue un palo duro. Sin embargo, siempre hay que seguir remando.