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Tercer partido de la selección en el Mundial, tercera prueba de fuego para el combinado español y tercera decepción.

El estadio Arena Baltika de Kaliningrado fue el escenario y Marruecos, ya eliminado, el país a batir. Portugal se jugaba pasar primera de grupo a la misma hora en el Mordovia Arena de Saransk, y lo que allí sucedía importaba y mucho.

Algún cambio con respecto al encuentro contra Irán (0-1). La gran novedad en el once fue la entrada de Thiago en lugar de Lucas Vázquez. De Gea repitió bajo los palos. Los marroquíes se hicieron con la grada y España comenzó dubitativa. Muchas pérdidas, imprecisiones y nervios. Como viene siendo habitual, no jugábamos a nada, y ya saben, el que no nada…

Si lo de Carvajal es preocupante, la falta de entendimiento entre Iniesta y Ramos fue mortal. Un balón inocente provocó la duda entre el centrocampista y el central allí donde no puede caber, en mitad del campo. El delantero marroquí lo tuvo claro, se hizo con el balón, carrera, y en el mano a mano con De Gea, que estuvo cerca de pararlo, no falló. Escalofrío y matemáticas. El empate de Portugal seguía clasificándonos.

Cuando los nervios afloraban, una jugada rápida en la frontal, que recordó a una España en mejores tiempos, los templó. Iniesta, Isco, y Costa. Un Triángulo de las Bermudas donde se desató el huracán. Isco filtró un balón envenenado a la frontal, Costa lo abrió de manera magistral para Iniesta, que como un cuchillo se hundió hasta el corazón del área. Pase atrás que el malagueño, de nuevo y con rabia, golpeó a la red. Un 1-1 que sabía a primeros de grupo.

Tras el gol, pájara. Un saque de banda desde el centro del campo provocó otra duda en la zaga que descubrió las vergüenzas de España. ¿Donde está Carvajal?. Esta vez. el guardameta español salvó una ocasión clara.

Gran susto, tanto de Portugal y al vestuario como segundos de grupo. Horrible.

De horrible, el partido pasó a ser horripilante en la segunda. La selección siguió ramplona, cansada, aburrida, desorganizada, más espesa que un Ruso de Niza (la pastelería). Cristiano fallaba un penalti en su duelo de Saransk y De Gea hacía lo propio en alguna salida, el portero sigue sin trasmitir confianza.

Sobre el césped, Marruecos comenzó a sentirse más cómoda que en la cama, y entre coña y coña, Amrrabat lanzó un zapatazo que dejó temblando al larguero, al portero español y a un servidor. Hasta que en el 80 un cabezazo de manual, y de Nesyri,  perforó la escuadra nacional. Menos mal que las matemáticas seguían clasificándonos. Ahora como segundos.

Pero el fútbol es un deporte maravilloso y demostró que no necesita de jugadores para serlo. Todo cambió en un minuto. Carvajal, por fin, centró un balón al área que Aspas remató de tacón. Anulado por fuera de juego, VAR, suspense y gol concedido. 2-2

En paralelo, un penalti también otorgado por el VAR que Irán transformaba, regalaba a España el pase a octavos como primera de grupo. No apuesten por llegar más allá.