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Se abre el telón. En escenario, 20 pilotos, dispuestos a pasar por todo para conseguir su objetivo. ¿Cómo se llama la película? El Gran circo. La Fórmula 1 ha sufrido varios, sobre todo en el reglamento. Los monoplazas también han evolucionado. Con unos coches mucho más anchos, neumáticos más grandes y un paso por curva infinitamente superior, las fábricas han trabajado duro desde 2017 para que se mantenga la esencia de este deporte, el espectáculo.

1. El 'Halo', la gran novedadAunque a muchos no les convence todavía, es una medida necesaria. Este elemento de seguridad entra en escena entre múltiples críticas. Económicamente, ha supuesto un esfuerzo extra para las fábricas que hayan tenido que rediseñar el modelo de 2018. Pesa 10 kg, por lo que los ingenieros tuvieron que trabajar en la redistribución del peso del coche y en su diseño de chasis. En F1 cada miligramo cuenta y el peso mínimo del coche es de 728 kg. Se valoró incluso la colocación de una pantalla digital en dicho elemento para aportar más información al piloto. ¿Se imaginan? Ni Iron Man.

2. Bye bye, aleta de tiburónSe prohibió de la aleta de tiburón, uno de los elementos que más polémica generó el pasado curso, debido a su movimiento en acción. Cuando al parecer el resto de conjuntos querían conservar dicho apéndice, McLaren se opuso y pidió que se acortara. Tras consenso, la FIA decidió eliminarla.

3. Nuevos neumáticos.Pirelli pecó de conservadora en 2017. Sus diferentes compuestos blandos fueron, paradójicamente, demasiado duros. Así, además de incluir los nuevos súperduros e hiperblandos, la firma milanesa hará que toda su gama de compuestos sea un punto más blanda que los de 2017, y los hiperblandos hasta dos escalones menos duros que los anteriores ultrablandos..

4. Motores más fiablesEn 2018, se disminuye el número de elementos permitidos de la unidad de potencia para todo el año a 3 e incluso a tan sólo 2 en el caso del MGU-K, los controles electrónicos y la unidad gestora de energía.