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Con un Cristiano iluminado por el espíritu Santo en el día de San Valentín, el Real Madrid firmó un contundente 3-1 frente al PSG de Emery y Neymar. La vuelta del ex-blaugrana al feudo merengue supuso los pitos de la afición madridista al brasileño.

Marcelo y Asensio, que salió desde el banquillo, fueron los baluartes principales del equipo de Zidane. El brasileño fue un puñal por la banda derecha y el español se deshizo en calidad y desparpajo, demostrando al míster que está listo para jugar cuando sea y contra el rival que sea.