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El atletismo es considerado el deporte más antiguo del mundo. La primera referencia histórica al atletismo se remonta al año 776 a. C. en Grecia. Los Juegos Olímpicos son el evento internacional más prestigioso y visto por todo el planeta. Desde entonces, hasta hoy, los mejores deportistas del mundo se citan para dar a luz al mejor espectáculo deportivo cada cuatro años.

Cuatro años también son los que pasan desde que se menciona, habla, trata o se informa sobre estos deportistas, apodados ahora como “minoritarios”, pero que tienen el mismo o casi más valor que el resto, protagonistas día a día en las portadas de los medios de comunicación.

Ruth Beitia ya confirmó todas las expectativas generadas cuando era una joven promesa, batiendo el récord de España en 1998 saltando 1,89 metros. Desde entonces, su trayectoria ha sido ascendente. Tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012 anunció su retirada, pero a los pocos meses volvió a la competición ya que todavía se sentía motivada para seguir ganando títulos. La decisión no pudo ser más acertada y desde entonces ha sumado una nueva medalla en Moscú 2013 y se ha proclamado tricampeona de Europa (Helsinki 2012, Zúrich 2014 y Amsterdam 2016).

Para cerrar una carrera deportiva de ensueño, Beitia firmó el oro olímpico en Río 2016, coronándose como la mejor saltadora de altura de la historia del atletismo español.

La sonrisa eterna de la atleta ha marcado un antes y un después en el deporte mundial.