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Si cursar un grado universitario o un máster ya tiene su nivel de dificultad, qué hablar de compatibilizarlo con una carrera deportiva en lo más alto de la élite europea o mundial.

No es ni mucho menos una utopía. Más bien, “un orgullo”. O al menos así define Ruth Beitia la situación que ha vivido durante tantos años de competición en la cima. “Estudio y me preparo para ser psicóloga. Quiero ayudar, con todo lo que he aprendido y vivido, a todo aquel que lo necesite”, explica a! la mejor saltadora de altura de la historia del atletismo español.

Además de futura psicóloga, Ruth es fisioterapeuta. Si por algún casual ustedes se estaban quejando de no tener tiempo, es el momento de dejar de hacerlo. “La UCAM me ha dado lo que necesito“, cuenta.

No da tiempo a estar nervioso. Antes de competir, hueco libre para estudiar. Sino, que le pregunten a Artemi Gavezou, que atendió nuestra llamada en plena batalla frente a unos apuntes de Finanzas.

La gimnasta española (nacida en Grecia), se inició en la gimnasia a los seis años y llegó a ser internacional por el país heleno. Se trasladó a España y, gracias a su doble nacionalidad, pasó a formar parte del equipo español, más conocido como el 'Equipaso', con el que ha obtenido diferentes títulos a nivel internacional, contando con la medalla de plata en los JJOO de Río 2016. Casi nada. “A nivel personal, la universidad me aporta orden. Quizá es curioso, pero cuanto más tengo que hacer, mejor me ordeno”, señala la gimnasta.

Gavezou, que cursa el grado de ADE a distancia, define a Estados Unidos como la “tierra prometida” del deportista universitario. Si por algo se caracteriza la nación norteamericana es por dar cobijo y resguardo económico a infinidad de jóvenes que buscan estudiar gracias al deporte.

A EEUU mira también David Cal con ojos envidiosos. Aunque retirado en 2015, Cal (Pontevedra, 1982) sigue ligado a lo que le convirtió en el deportista español con más medallas olímpicas de la historia (9), el piragüismo, dando clases de ello. Un palmarés envidiable, y una retirada por “falta de motivación”. Paradójico, ¿no? Él mismo cuenta que hay vida más allá del deporte y que ahora la está descubriendo.

Martita Ortega, en cambio, respira optimismo. Nacida en 1997, la séptima mejor jugadora del ranking mundial de pádel es estudiante de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. “Estados Unidos es un mundo de facilidades, en España estamos lejos de ello. De hecho, lo primero que me recomendaron en la Universidad es que escogiera otra carrera. Me marcó“, explica la campeona del World Padel Tour de Santander 2017, que aboga por una carrera con más prácticas, que ayude al estudiante a “introducirse en el mundo que ama desde el primer momento”.

Si algo tiene el deporte, es que es sacrificado, en tiempo y esfuerzo. “Lo que más tengo que sacrificar es pasar tiempo con los amigos, aunque no me puedo quejar porque estudio con mis dos mejores amigas, a quienes les debo mucho porque siempre están pendientes de mí”, nos cuenta, feliz por lo que el trabajo constante, y la gente que le rodea, le aporta a diario. “Me gusta estudiar porque adoro mi carrera, a las 8 de la mañana estoy ya en el Hospital para escuchar la primera clase”, puntualiza.

Martita, además, se lo toma muy en serio. “Ya que voy a clase y dedico tiempo a ello, lo voy a hacer bien. Si quieres algo, ve a por ello, nunca hay que quedarse con las ganas de haber intentando algo”, finaliza, dejando un claro mensaje de motivación.

Carolina Marín (bádminton), Marcus Cooper, Javier Hernanz o Saúl Craviotto (piragüismo), Mireia Belmonte, Ona Carbonell o Thais Enríquez (natación), Bruno Hortelano (atletismo), Jesús Vallejo o Álvaro Fidalgo (Real Madrid)… la lista de deportistas de primer nivel que estudian es interminable. En el deporte, como en la vida, termina predominando el futuro y el trabajo diario, así como el sacrificio y la dedicación, por encima de una vida acomodada o llena de facilidades. Cuantas veces habrás escuchado la frase “los verdaderos héroes no llevan capa“, pero que pocas veces damos cuenta de que realmente están entre nosotros, sentados un aula, quizá incluso a tu lado, llenando su palmarés de esfuerzo y medallas como consecuencia del mismo.

Aprender de ellos, la mejor receta de una historia donde los héroes no llevan capa, sino apuntes.