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Neymar lo ha vuelto a hacer. Se ha visto metido en un lío innecesario. Le negó el penalti que daba la victoria (8-0) a Cavani y se encaró con la afición.

Silbidos y sin celebración.

A pesar de suponer el “póker” de goles, Neymar no celebró el gol. Buscó el abrazo de sus compañeros e hizo oídos sordos a la afición, que le increpó no haber dejado que el uruguayo se convirtiera en el máximo goleador de la historia del PSG.