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El fútbol es una caja de sorpresas. A pesar de su constante presencia y tremenda repercusión mediática, el deporte rey siempre guarda una escena que no deja lugar a la indiferencia.

En esta ocasión, los focos apuntan al país vecino. Francia presenció este fin de semana una escena kafkiana y exclusiva que ha conseguido viralizarse en redes sociales en cuestión de horas.

Ocurrió en el encuentro que enfrentaba a Nantes y PSG. Minuto noventa. 0-1 en el marcador. Monta la contra Mbappe, que incide en el área por su flanco izquierdo. La spycam muestra desde atrás el ataque de la joven promesa y, casi sin querer, capta el momento destacado.

Tres jugadores locales persiguen la ofensiva y corren juntos hacia su área. Casi desesperados y poco organizados, se topan con el árbitro en mitad de su carrera. Dos le esquivan; uno no. Diego Carlos, zaguero del conjunto de Ranieri, choca con el trencilla y le tira al suelo. Este, irracional, se levanta e intenta darle una patada.

Los compañeros no creen lo que ven. El colegiado, Tony Chapron, se levanta altivo y enfadado. Mete la mano en su bolsillo y, tras intentar propinarle la mencionada patada, le amonesta con tarjeta amarilla.

Era la segunda para Diego, por lo que debe abandonar el terreno de juego. No daba crédito a lo acontecido. Intentó protestar y hacer entrar en razón al juez, quien hizo oídos sordos y, sin quererlo ni beberlo, catapultó la escena a portadas y titulares de todo el mundo.

La indignación fue generalizada; el raciocinio, inexistente. El ex árbitro Bruno Derrien dio con la frase perfecta para describir la situación: “¿Me puede explicar alguien, porque yo ya no entiendo nada?”. El Comité de Disciplina ha abierto de forma inmediata un expediente y ha suspendido al colegiado de forma indefinida por su lamentable acción.