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Hace escasas horas Kobe Bryant veía como el sueño de cualquier jugador se materializaba, pero por partida doble, siendo la primera vez en la historia que a un jugador le retiran dos números en una misma franquicia.

Siendo un hombre que ha dado todo por el mismo equipo durante 20 temporadas, ha encontrado a lo largo de las mismas a un escudero, a un confidente y a un líder en caso de su ausencia.

Este es el caso de Pau Gasol. El de Sant Boi aterrizó en los Lakers tras ser referencia en unos Grizzlies que con él hicieron historia. Por méritos propios, Pau también merece este reconocimiento. No sólo en Tennessee, sino en el Staples Center.

Pau siempre ha dado la cara por el equipo, y a pesar de ser uno de los focos de las críticas en cuanto los Lakers flaqueaban, éste respondía con números y con buenas actuaciones aunque su estado físico no fuese el óptimo.

Lo dio todo por una camiseta que le otorgó dos anillos y de las cuales el fue clave en ambas. Una gran defensa a Howard en el primer anillo, a pesar de que para muchos sea un “blando” y un sensacional séptimo partido en la Final que ganaron a los Celtics en el Staples. Sin Pau, la Mamba Negra no hubiese tenido suficiente veneno para morder y picar a sus rivales.

Con la retirada de camiseta o la propuesta firme de hacerlo a Zach Randolph, me pregunto cuando harán lo mismo con Pau. Parece el gran olvidado en Memphis. Sin el no hubiesen tenido a Marc y mejorar aún más el papel de su hermano. 

Sin él no hubiesen comenzado los éxitos allí, y sin él, quien sabe si el baloncesto en Tennessee hubiese cogido tanta popularidad en una ciudad en la que antes solo se conocía por Elvis y ahora el baloncesto empieza a asomar.