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El delantero regateó a Donnaruma y lanzó un tiro con poco ángulo
que debía despejar a placer el defensa internacional italiano, pero que acaba metiéndose
en la portería de manera sorprendente.

Todo quedó en una anécdota, ya que el equipo milanista acabó
ganando el partido por cinco goles a uno, era un gol para simplemente acabar
maquillando el partido, pero ahora lo recordaremos mucho más tiempo.