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Como si de Islandia se tratara, el Mirándes demostró ayer que la unión equipo-afición es máxima. Los de Pablo Alfaro fueron muy superiores en la primera mitad, tras la que se fueron con dos goles de ventaja, y supieron sufrir en la segunda sin balón.

Al terminar el encuentro, el equipo quiso quedarse a celebrar con la afición desplazada los tres puntos. Lo demás, ha quedado guardado en la hemeroteca.