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Un jugador húngaro decide hacer una entrada triunfal en el
terreno de juego. La situación es la siguiente: para bajar al terreno de juego
es necesario bajar unas escaleras de piedra con dos barandillas metálicas a los
lados y por pereza o por no quebrar los tacos de sus botas decide que lo mejor
es estirarse en las barandillas con los pies a un lado y los brazos a otro y
bajar deslizándose.