Compartir

Mientras que los ingleses siguen
festejando su más que merecido Mundial, los brasileños empiezan a asumir una
tercera plaza que deja un sabor agridulce. Son muchas las historias que se
fueron gestando a fuego lento en los entresijos de la siempre desconocida
Latinoamérica. Una de las más rocambolescas tiene como protagonista a Carlos
Amadeu. Natural de Salvador (Brasil), el estratega, de 52 años, hacía frente a
uno de los retos más importantes de su carrera deportiva. Finalmente el destino
le tenía preparada una nueva emboscada.

Todo por su país

Amadeu siempre estuvo obsesionado
con llevar a Brasil a la cima futbolística. Justamente, se cumplen tres años de
que la Federación Brasileña le contactase: “Carlos, queremos que te encargues
de la formación y de los éxitos deportivos de los chicos”. Quien habla es
Erasmo Damiani, coordinador de las inferiores brasileñas. “Erasmo, este es el
mayor desafío de mi vida profesional, por supuesto que lo acepto.”, respondió
Amadeu, quien contaba con un aval demoledor al haber conquistado un campeonato
y un subcampeonato con el Vitória Sub 20.

La selección nigeriana ya truncó
el sueño de Carlos en 2015 tras eliminarles en los cuartos de final del Mundial
de Chile. Desde aquel momento, sus ambición por lograr un gran campeonato con
el combinado nacional  se intensificó hasta
el punto de observar todo tipo de partidos, reuniones diarias con ojeadores y
un elenco de decisiones cuanto menos sorprendentes.

Varios años de preparación e ideas
muy claras eran los principales alicientes a los que se aferraba el entrenador
de la 'canarinha' Sub 17 de cara al vital papel de sus pupilos en la India: “No
debería haber nervios porque los entrenamientos han sido magníficos. Me gustaría
que los chicos practicasen un juego agradable y competitivo. Al aficionado
siempre hay que entretenerle”.

Final atípico

El encuentro inaugural entre
brasileños y españoles olía a final anticipada. Las estrellas de uno y otro
conjunto hacían augurar que ambos conjuntos volverían a verse las caras más adelante:
“España es un excelente equipo. Su estilo de juego está muy bien implantado y
eso es inamovible. Los futbolistas son promesas mundiales por lo que imagino un
choque muy atractivo para el aficionado”.

Siendo el auténtico dominador de
la fase de grupo con un bagaje de tres victorias y cero derrotas, además de los
seis goles a favor y tan solo uno en contra, Brasil fue quemando etapas hasta
caer en semifinales ante Inglaterra. Sin lugar a dudas, un varapalo cuanto
menos inesperado para todo el país y, principalmente, para Carlos, quien
reconoció la gran labor de su rival. Lo que parecía ser un cuento de hadas
acabó siendo una auténtica utopía. Ni la ambición, ni el talento, ni siquiera
la personalidad de Amadeu bastó para conquistar el Mundial.