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Aficionados,
periodistas y deportistas no merecen que la Real Federación Española de Fútbol
siga siendo un volcán pendiente de erupción. Lo último, el despido de María José Claramunt -hasta ahora directora
de la selección española de fútbol-. Esta decisión ha reabierto la gran guerra interna que ya
existía en los entresijos de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Contra todo
pronóstico, Villar no era tan intocable como parecía y ahora cada uno debe
sobrevivir a su manera sin depender de nadie. Es insensato que un organismo de vital importancia esté dirigido de esta manera tan inmoral.

El miedo es diario

Los
trabajadores están intranquilos porque su continuidad pende de un hilo. Hoy le
ha tocado a María José Claramunt, pero mañana puede ser cualquier otro
empleado. Las secuelas de la 'era Villar' aún siguen
deambulando por la atmósfera futbolística. Pese a que
cada vez quedan menos súbitos del ex-presidente, éste se pasea sin
ningún tipo de pudor por los pasillos en los que estuvo durante más de 28
años. ¿En qué otro sitio se ve algo similar? La RFEF es un auténtico polvorín que, a priori, debería acabar disolviéndose lo antes posible.

División de opiniones

La
'operación Soule' ha desencadenado un sinfín de consecuencias que, por ende, hacen augurar que la situación es insostenible. El principal problema es que nadie quiere saber nada de la Federación. Muy pocos saben que Villar sí
dimitió de sus labores como vicepresidente de UEFA y FIFA, pero no de la RFEF.
Ante esta surrealista tesitura el CSD actuó de manera inmediata y le inhabilitó por espacio
de un año. Finalmente fue Juan Luis Larrea (ex-tesorero) el que se
acomodó en el sillón de Villar. Evidentemente, esto no ha solventado el problema puesto que Larrea ha intentado lavarse las manos sin éxito.

Los jugadores nunca han querido que el antiguo
tesorero asumiese el mando. Ahora bien, como este no había despedido a Claramunt el
conflicto estaba en 'stand by', pero con la antigua directora ya expulsada de
la Ciudad del Fútbol de las Rozas la tesitura puede acabar en un gran conflicto entre profesionales y directivos. La imagen del fútbol español está siendo malversada y manipulada al mismo tiempo que los mismos que estaban con Villar campan a sus anchas en el mismo terreno.Tiene que haber limpieza lo antes posible, solo así se podrá poner punto y final al capítulo más turbio de la historia del deporte español.